viernes, septiembre 29

Encuentro casual


Seis de la tarde de un día cualquiera. Me dirijo al super de la esquina y allí la veo, tirada en la acera con un llanto más que desgarrador, es un lamento, es una martirio expresado a viva voz. Ropa de marca, zapatos de tacón con bolso a juego, uñas largas color carmesí. No entiendo. Me acerco, la cojo de un brazo suavemente intentando que se incorpore. No huele a alcohol, tampoco tiene síntomas de haberse metido nada. Me ve pero no me mira. La invito a un café.


- No, no quieres invitarme a un café, tu no sabes quién soy yo.
- Qué más da, se que eres un ser humano que está sufriendo y por eso te invito a un café. Venga, levántate que un cafetito no te vendrá mal y tal vez, si quieres, un poco de conversación. A veces le contamos cosas a los desconocidos que nunca se las contaríamos ni a nuestra familia. Y a veces eso hace bien, sabes?
- A mi ya nada puede hacerme bien.
-Como quieras. Estoy en el super de enfrente, si quieres, cuando salga...


No me contestó, se volvió a tumbar, pero su llanto se iba tornando mortecino. Al salir del super la ví sentada en un banco con la cabeza apoyada en el respaldo como si le pesara la vida. Nos fuimos hasta el bar que conozco bien y se que a esa hora está desierto.

- Fui puta, durante muchos años fui puta.


Y me miró como esperando que me echara a correr ante su confesión. La cogí de la mano. Se le escapó una lágrima silenciosa. Y siguió.

- Fui puta, pero de alto standing, no me iba con el primero que se me cruzara. A mi me venían a buscar. Los tíos me pagaban una pasta por follar, pero otras veces solo por hablar. Así lo conocí a Antonio. El vino recomendado por un amigo suyo. Al principio me pagaba lo que le pidiera por estar con él. Luego empezó a invitarme a salir. Al principio me negaba, era una de las reglas que me había autoimpuesto: no tener compromisos con los clientes. Pero él insistía.


Y así despacito, como arrastrando las frases me fue contando su historia. Tenía tres hijos de tres hombres diferentes. Antonio lo sabía, pero no le importó. Después de muchas idas y venidas se casaron ante la oposión familiar. La de él, por supuesto. Fueron felices durante cinco años. Adoraba a los niños y ellos a él. Fue un hombre respetuoso y cariñoso. Ella le respondió con amor y más amor y fidelidad total. Se mudaron de ciudad, comenzaron una vida nueva. Eligieron un lugar diferente, con gente diferente que no supiera nada de su vida. Con gente que no podía juzgarla más que por cómo jugaba al bridge los martes por la tarde mientras tomaba el té con un grupo de señoras muy aseñoradas. Sus hijos fueron a colegios de pago, se codearon con la crema y nata de la ciudad.


Ayer Antonio murió arrollado por un coche. La vida de Cruz se detuvo un instante. En el tanatorio prácticamente nadie se acercó al rincón donde estaban ella y sus tres hijos de negro riguroso, salvo las pocas compañeras de sus tardes de bridge que ignoraban su pasado oscuro. Del resto nadie la consideró la viuda. Nadie pensó en su dolor; es que para cierta gente las putas no sienten. Y para ellos eso es lo que ella ha sido y será: una puta.


No pudo seguir el relato de lo evidente, de su malestar emocional, de su dolor ajeno a este mundo. Me abrazó, se despidió. No me dio tiempo a decirle nada. Para qué, las palabras siempre huelgan en esos momentos. Salió a la calle como esperando que la brisa fresca le diera un poco de vida a su alma muerta.

Me gusta ser mujer


Qué hermoso haber nacido mujer. Te levantas media hora antes, te limpias la cara, mascarilla hidratante, crema antiarrugas para el día. Fruta y mucha agua para no retener líquidos. No fumas porque hace mal a la piel y a otros órganos. Corres a despertar a tus hijos, les das de desayunar, los vistes, procuras no demostrar que tienes prisa para no estresarlos. Los mandas al cole, te vas a trabajar, se hace tarde. Trabajas 5 horas aguantando a un jefe inaguantable, vuelves a casa, preparas la comida. Bajas calorías porque después de los 30 todo se adhiere a los glúteos, al abdomen y a las cartucheras de tus piernas. Ya vas bebiendo 3/4 litros de agua para hidratarte y para combatir la piel de naranja, solo te falta el resto que completa los tortuosos dos litros . Te preguntas por qué la Coca - Cola no tendrá propiedades terapéuticas.Te retocas el maquillaje porque tu trabajo te obliga a estar fantástica. Subes al coche, aguantas que un machista no te deje pasar a sabiendas que tienes prisa porque ya le has puesto el intermitente dos veces, le has hecho cambio de luces tres, y presiente que ya te estás cagando en su p. madre. Cinco horas más de trabajo porque te gusta ser independiente económicamente. Recoges a los críos, vas para casa, le preparas la merienda. Te depilas integralmente porque una mujer con pintas de oso peludo no está bien vista. Te duchas mientras preparas la cena. Crema exfoliante, barro capilar, mascarilla tratante, unas rodajas de pepinos sobre los ojos. Tu hijos se duermen, te pintas las uñas previa hidratación y limado. Esperas que se seque mientras metes la colada que con suerte tu marido tenderá mañana. Te secas el pelo aun húmedo. Te encuentras una arruga nueva. Más crema anti-aging para la noche. A la mañana siguiente sientes el típico dolor del bajo vientre agradeciendo al cielo y a las compañías farmacéuticas por el maravilloso descubrimiento. Ves los típicos semicírculos negros debajo de los ojos, el dolor aumenta. Te cambias el pantalón blanco que te habías puesto por si las moscas.

¡Me gusta ser mujer!

miércoles, septiembre 27

Ya era hora

Seis años, he esperado seis años este momento. Al fin a llegado.
La llamada fue casi inesperada el jueves por la tarde. "Empezamos con la edición nº 121 mañana mismo si te parece" ¿Que si me parece? ¿Que si estaba preparada? Disco duro formateado, portátil en camino, atril, diccionario bilingüe y mi viejo y amado Oxford Learner´s. Ratón de última generación para que no se adhiera la molesta pelusa a la bola y un pen-drive nuevo.
Nervios si, a raudales. Pero nunca como aquella mañana de hace más de 13 años cuando di mi primera clase en el colegio bilingüe.Esto es diferente.
Mi nuevo jefe(ahora tengo dos) es un encanto, guapísimo, debe oler a perfume caro, zapatos relucientes, uñas manicuradas, corbata a tono con la camisa. No le conozco, nunca le he visto y probablemente nunca le veré. El envía, yo recibo y devuelvo artículos, entrevistas, reportajes y pie de fotos traducidos del castellano al inglés. Paco, llamémosle así, es el jefe ideal: no molesta, no incordia, nunca está de mal humor. Es amabilísimo y muy educado. Es el jefe con el que todos soñamos.
Comencé el viernes y sentí la emoción del primer día. De pronto, antes de comenzar, me inundó una paz tan grande como si bajara del cielo. (Habrá sido tu abrazo Marta, desde allá arriba).
Yo nunca me había dedicado a hacer traducciones, pero me sentí a gusto, cómoda. Al fin y al cabo esto es lo mío, el contacto con esta lengua fría como toda lengua anglosajona que se precie. Aunque a decir verdad a mi siempre se me hizo cálida.
Y como premio total, comenzaron los cursos de inglés impartidos por profesores nativos en el pequeño hotel rural que dirijo los fines de semana. Así que también me deleito escuchando buen inglés y practicando el mío mientras desempolvo mis telarañas cerebrales.
Estando en España he dado clases de inglés a niños, pero lo he dejado; me niego a enseñar los números y los colores después de casi 20 años estudiando inglés. Trabajar desde casa es lo mío. Y este nuevo trabajo me permite estar aquí, quitar el polvo o bloguear como ahora mismo, mientras espero que me manden un nuevo trabajo para traducir. Y lo que es más importante: estar más horas con mi Martín. Una vez afianzada en esta empresa, mal que me pese, porque me gusta el otro trabajo, lo dejaré. Sería cumplir el sueño de estar los fines de semana completos con mi familia.
Mientras espero que llegue ese momento, voy saboreando este que es tan dulce como una fruta recién cortada de un árbol.

lunes, septiembre 25

Once upon a time ...


"Mami, hoy quiero que me cuentes un cuento, no quiero que me leas, porque leído lo quiero por la noche. Bueno, mejor de primero me cuentas uno de Martín y los duendes o así. De segundo el que me regaló Sole de Galicia, el de Lili y las ballenas y de tercero ... el del grillo, vale?"

(Con las debidas disculpas a Sole y a mis amigos blogueros; esta fue más o menos la historia que me inventé)

Había una vez un niño muy guapo y muy travieso. Se llamaba Martín y le encantaban las aventuras. Fue así que una mañana de niebla se escapó de su casa en busca de una ( aventura). Se fue saltando y brincando hacia su sitio preferido: la encina hueca. Allí se sentó como esperando algo. Pasó un buen rato. Martín observaba el hueco en el tronco gordotote, las ramas torcidas, las bellotas que se mezclaban con las hojuelas del suelo.

De pronto oyó pasos. Paró la oreja. Entonces lo vió asomarse y esconderse, vuelta a asomarse y a esconderse por el hueco. "Hola, quién eres? Ven, no te haré daño. Me llamo Martín y ando en busca de aventuras." "Ja, aventuras has dicho, niño? Pues yo soy el rey de las aventuras" "¿Dónde vives, en la encina hueca?" "Qué va, yo vivo más allá de esta encina. Este hueco es la entrada, o la salida, según lo quieras ver, al gran valle verde donde está mi casa" "Yo me llamo Martín, y tú?" "Me llamo Hierbus, porque me encanta revolcarme en la hierba. Bueno, y qué. ¿Te atreves a entrar en mi mundo mágico?" "Siiiiii, siiiiiiiii, claro que siiiii"

Aunque Martín era asíiii de alto y Hierbus solo medía un jeme, Hierbus parecía volar y Martín casi no lo podía alcanzar. Atravesaron riachos, saltaron charcos de agua limpia y otros de agua con barro, pero sus ropas quedaban intactas. Y así, cual saltimbanquis, llegaron a una refrescante cascada que caía de las rocas formando un arcoiris.

A Martín esto le fascinó. Entraron a la cascada ... ¡sin mojarse! Divisaron un sendero verde, muy verde donde Hierbus empezó a revolcarse como loco seguido de Martín que no podía parar de reír.

Después de un rato llegaron a un prado de hierba verde rodeado de flores de colorines. En medio de él estaba la casa de Hierbus: ¡era una seta! Tenía una puerta diminuta y un ventanuco similar. "Pasa hombre, no seas tímido" Pero Martín miró su cuerpo gigantesco comparado con el de su pequeño amigo y se puso triste. "Yo no quepo en tu casita" "Eso no es problema, amigo. Ya te dije que este es un sitio de magia. Y diciendo las palabras adecuadas para la ocasión, el cuerpo de Martín fue haciéndose cada vez más y más pequeño hasta lograr traspasar la puerta de la casa con forma de seta. Una vez dentro, Hierbus le mostró su cama hecha de hojas frescas (porque le gustaba el olor que tenía) y su mesilla de chocolate (porque le gustaba su sabor). El suelo era de malvavisco, así que el duende no necesitaba ni alfombra ni cojines, porque era un suelo blandito.

Merendaron y Hierbus le contó muchos secretos de duendes, de hadas, de los elfos y los unicornios que vivían en el gran valle de hierba. Pero le hizo prometer que nunca se los contaría a nadie.

Al volver al hueco de la encina, Martín que ya había recuperado su tamaño normal, oyó que su madre lo llamaba. Mientras tanto Hierbus desapareció como por arte de magia. "¿Qué haces aquí con este frío?" "Yo no tengo frío es que...es que...he estado ... corriendo de aquí para allá y ..." "¿Vas a merendar?" "Yoooo...no...solo tengo sed, muchísima sed" "¿Dónde has estado, principito?" "Eeehh, jugando, ya sabes, por ahí" "¿Solo?" "Si, si, solo."

Y así Martín guardó el secreto para poder volver algún día a jugar con Hierbus. Por que los secretos entre amigos ... no se cuentan. Y colorín colorado, este cuento se ha acabado.

- ¿Te ha gustado, mi amor?

- Siii, mucho, mami. Esta noche me lo cuentas de segundo, eh? De primero quiero el del gigante egoista.

- Prometido.

NOTA: Martín se cree que el libro "El canto de las Ballenas" se lo regaló Sole. No entendió que "me lo recomendó" ella.

domingo, septiembre 24

Reflexiones: 6 años de autoexilio

Una de las características de mis blogs ha sido ir contandoos, como si de una psicoterapìa se tratara, mi historia. Han estado matizados de comentarios y opiniones, de historias mías en el valle y de las historias de otros. Las historias bonitas son de este lado del mundo. Las no bonitas del sur. "El sur que me vio crecer", le he llegado a llamar.
Soy uruguaya de nacimiento pero no por opción. Nací en otoño del 68 en una pequeña capital de 130.000 habitantes. De niña adoraba cruzar a la Argentina. Lo hacíamos en lancha. El puente fue inaugurado en el 75. Desde los cinco años tengo el recuerdo de lo que es el dolor del volver. La punzada en el corazón por abandonar el paraíso. La desolación al ir penetrando la calle en que vivía.
Siempre digo que me fui escapando de a poco. Y os preguntaréis por qué. No es una ciudad fea, todo lo contrario. Está a la vera del Río Uruguay. Tiene playas que antes de la contaminación fueron estupendas, regadas del olor a eucaliptus. Regala unos atardeceres de ensueño. Está construída sobre dos cerros. Sobre uno, majestuosa , se levanta una basílica (catedral), sobre el otro, una plaza donde está la biblioteca que me prestó mis primeros sueños. Fue una ciudad netamente industrial hasta los 90 cuando todo se vino abajo.Tiene un teatro hermoso y bien conservado que dio lugar a mis primeros encuentros con el arte. Museos, exposiciones, cines, librerías: pequeños placeres de los que carezco en este valle. Las plazas se colorean cual paleta de célebre pintor en primavera. Nada de ello ha llegado a mis fibras íntimas. De hecho... la he llegado a odiar.
De adolescente tengo motivos, de niña no: tuve una infancia normal, crecí dentro de una familia normal. No fui problemática en cuanto a estudiar se refería. Pasé allí las mejores Navidades de mi vida. Pero no me queda nada más que los recuerdos en la casa de mi Tata con mis primos. El único lugar que añoro quizá porque ya no existe es la casa de mi Tata y su huerto. O tal vez también el patio de la escuela 33. Nada más.
Mis proyectos de autoexilio comenzaron a los 18 años. Se cumplieron un 15 de febrero del 87 cuando me fui a la Argentina a la universidad. Cuatro años con glorias y penas. Decía que me llevarían de vuelta al sitio donde nací "con las patas para adelante". Y así fue, me obligaron a volver. Y aunque el retorno no fue literalmente en un ataúd, yo me sentía muerta.
Viví allí durante 10 penosos y largos años. En el 98 hice mi viaje a Inglaterra que relato en
el rinconcito. Desde ese instante supe que el próximo autoexilio sería definitivo, permanente, eterno. No lo planeé. La vida me ha enseñado que los grandes acontecimientos no se planean; se desean, se intuye cuando ha llegado el momento, pero es inútil planearlos.
¿Por qué le llamo autoexilio y no emigración voluntaria? Para mi la gente que emigró o inmigró ( depende desde el lugar que se lo mire), lo hizo por una necesidad económica, básicamente. Este no fue mi caso; los que me conocieron allí lo saben más que de sobra. Un exiliado es una persona que huye o que es "invitado" a marcharse. En ambos casos no se van por propia voluntad. De hecho lo viven con dolor, con melancolía, y hasta a veces con mucho sufrimiento. Algunos ni siquiera se reponen y viven soñando con "volver al paisito". Yo no.
Por eso, el día que mis amigos se tuvieron que ir a Barcelona, con 500 euros en el bolsillo y mucho miedo, me lo empecé a plantear y hasta jugué con la idea. El no consiguió trabajo allí. Era difícil para un inmigrante sin papeles. Luego consiguió trabajo en este rinconcito de Soria y ahí si empezó la cuenta atrás.
Pasaporte ya tenía, dinero para viajar y para vivir un año sin trabajar, un sitio donde quedarme y mucha inconsciencia. En octubre lo comuniqué a los centros donde trabajaba. Nadie me creía, pensaban que estaba de broma. Cumplí con mis obligaciones laborales hasta mediados de diciembre cuando terminaron las clases, fiestas de fin de curso incluidas. Mis alumnos me pintaron la calle con carteles deseándome suerte, diciendo que me querían, con una cal indeleble para mi corazón. Me despidieron familiares, amigos y alumnos en la terminal de autobuses. En Carrasco mis dos Amigos. No miré atrás. No tuve miedo.
Crucé el Atlántico sola, sin papeles, sin esperar a que me llegara la bendita partida de nacimiento de my bisabuelo italiano. (Es más fácil entrar y trabajar con un pasaporte de la Comunidad Europea). Lo dejé todo: un excelente trabajo, unas compañeras de trabajo entrañables, un piso montado, a mis amigos, a mi familia. Dejé mis historia. La dejé en busca de un futuro mejor, pero no económico, que no llegaría sino hasta hace bien poco. Un futuro lejos del estrés, de la monotonía, de la soledad empedernida. Buscando algo que había perdido en algún tiempo y que no sabía ni lo que era ni dónde estaba.
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Cuando llegué aquí me preguntaban cuáles eran mis planes. Certeramente contestaba: empezar a vivir. Claro que la pregunta iba por otra historia. Ellos se referían a trabajar, a conseguir un sitio propio donde vivir ese "vivir" mío. Yo no lo sabía. Solo sabía que tenía que mudar piel, descansar un estrés de 32 años y luego comenzar a pensar en tan humanas cuestiones.
Me llevaron a recorrer Tiermes el 22 de diciembre de 2000, a escasas 20 horas de haber aterrizado en Barajas. La recorrí en silencio, la disfruté con la mirada, con la piel, con todos mis sentidos. Y desde una ventana formada en la roca desde donde se divisa el valle de Tiermes dije: yo aquí me quedo. Mi amiga no entendía y se enzarzó en explicaciones vanas, que si el super más cercano está a 45 km, que si hace un frío de la h., que si no había más inmigrantes que ellos dos y que pronto se irían.
Me quedé. En un rincón de mi alma sabía que ese sitio era lo que había andado buscando toda mi vida: que había llegado a casa. No se por qué nunca he hechado de menos el lugar que dejé atrás. Por qué no lloro de melancolía.(Solo una vez me emocionó un tango escuchado en una boca de metro en Madrid) . Yo no hecho de menos paisajes, ni sitios, ni historias, solo hecho de menos a mi gente: mis amigos, mi familia, mis sobrinos de sangre y a los del corazón. No quiero volver por allí nunca. Aunque pronto me iré por un mes.
Será que aquí encontré la paz. Y el tesoro al final del arcoiris: Martín.
Te he ganado, vida.También te he ganado la batalla, muerte que me rondabas tan a menudo. Te he vencido Bettina de mirada triste, de días enteros de tedio, de andar alocado, de fumarte tres paquetes diarios. Bettina de llantos descontrolados ante una peli de amor. Te he vencido.

sábado, septiembre 23

Otoño


Se ha acabado el verano. Vienen los tiempos fríos. El otoño en el rinconcito no es una antesala del invierno: es el invierno. Aquí no existen las medias tintas, aquí en otoño ya hace frío.
Si hubiera que resumirlo, el rinconcito en otoño sería un caleidoscopio que no exige esfuerzos para la fascinación: un sitio por el que transitan y se quedan los sentidos.Un hechizo original que no olvida los encantos castellanos.
"Una paleta ancha de policromía sin colorantes ejecuta en el Rinconcito de Soria su particular baile vegetal y luminoso". Es un diálogo entre el verde sin fecha de caducidad de las encinas con las manchas de los chopos ocres. Un matrimonio bien avenido entre los mares desiertos ya de trigos, los suelos rojos, la tierra dura. "La luz sin ausencias de una horizontalidad que no acaba"

Los árboles de hojas caducas se van tiñendo poco a poco de amarillos y naranjas y rojizos. El paisaje se pinta de ocres. El espectáculo ha comenzado.
Las hojas van cayendo y formando esa mullida alfombra crujiente alrededor de la plaza del pueblo. Da gusto ver a los críos inventándose montañas, volviéndose segadores, acarreando con sus carretillas multicolores enormes parvas de hojarasca. Otras veces danzando entre las hojas que el viento del Moncayo hace girar en loca ronda.

Nosotros siempre guardamos las primeras hojas secas del otoño, ya sea para el corcho de la habita de Martín o para hacer alguna manualidad en los largos días de invierno. Martín las observa, las escanea con la mirada, las investiga, nervadura a nervadura como si quisiera fotografiar con los ojos esta maravilla de la naturaleza para contárselo a sus nietos algún día. No se pierde detalle del tesoro reseco entre sus manitas frescas, jóvenes, investigadoras. Ve en ellas relieves, formas inimaginables , olores inapreciables, texturas imposibles de describir para mi mente adulta.

Pero el collage del paisaje otoñal en el pueblo y sus alrededores no acaba con las hojas secas de la plaza ni con las que aún no han soportado el peso de la gravedad, no. Aún queda el verde perenne de las encinas y el cristalino contraste del agua de las fuentes, y el terracota de los campos arados y el gris enmohecido de las piedras de los cerros. El cielo es azul, un azul que no es de capitales, un azul que solo empalidece ante la bruma del vapor de los cerros húmedos de rocío.

No es smog, no, no, cómo podría serlo. Y no quiero seguir dando explicaciones sobre el por qué de ese cielo azul y del agua cristalina. Es que no quiero perturbar la pureza de este relato ni la candidez de la imagen que os podéis estar formando con palabras poco adecuadas para esta descripción.

Este otoño no es el vuestro. Este otoño es más puro, más simple, más sereno. Nos pertenece porque nos hemos quedado aquí, porque nos lo merecemos. Porque es el regalo que nos hace la tierra, ésta tierra amada por serle fiel, por adorarla.

El sol brilla ya menos intensamente, la algarabía se va apagando. Solo queda el silencio que invita a la reflexión , al viaje al interior de uno mismo. Mientras esperamos el manto blanco que cubrirá este valle ya muy pronto y traerá nuevas historias y aventuras. Hasta pronto.

viernes, septiembre 22

Sin palabras

Pateras, cayucos y ... aviones.
Desde que llegué a España me ha dado mucha rabia el término despectivo de "moro", o de los comentarios de "los moros que nos asedian en pateras. Siempre me pregunté qué hay de lo que yo llamo "pateras aéreas". Los cómodos y calentitos aviones en los cuales viajamos como turistas gente como tu o como yo, castaños de ojos verdes o rubios de ojos azules, o morenos de razgos indígenas del Perú, de Ecuador. Pero claro, nosotros no somos negros, nosotros hablamos castellano aunque con sus variantes. A nosotros "no se nos nota tanto". Nosotros tuvimos o conseguimos dinero para un billete en patera aérea. Una patera aérea donde no nos mojaron olas de 10 metros, donde no temimos por nuestra vida, donde hasta se nos servía un whisky ante un mero reclamo a una azafata. Nosotros no lloramos como niños llamando a nuestras madres. A nosotros no nos recibió la guardia civil con altos índices de desnutrición ni deshidratados. No nos albergaron en centros comunitarios como si fuésemos animales. A nosotros no se nos dejó a la buena de Dios.


Anoche vi un documental emitido por la 1 de Televisión Española y me dolió la carne, me ardió la piel y las lágrimas me quemaron los ojos.


Era la historia de dos chicos de Mauritania. ¿A que no sabes como yo ni dónde queda "eso"? Partieron junto a dos periodistas del diario El Mundo, desde Sierra Leona, con cámaras ocultas. Comienza mostrando el sitio donde viven y te aseguro que no tiene nada que ver con tu cómoda casa con cortinas, aire acondicionado o microoondas. Hablaban de sus ilusiones, de lo que pensaban que les esperaría en España. Pensaban el destino final, no en el medio y las condiciones en que llegarían.


Pasar las fronteras de los países africanos implica pagar a los guardias para poder pasar. Cada vez eran 200, trescientos y hasta quinientos euros. Solo una vez encontraron a un comisario incorruptible.


Conseguir el cayuco o la patera en donde iban a viajar con comida para tres días solamente, cuando el viaje puede tardar como mínimo diez. Pero la esperanza lo puede todo, el hambre hace sacar fuerzas de donde no las hay.

Previo pago de cantidades inconmensurables para ellos, se embarcaron llenos de ilusión junto con los dos periodistas. Olas de 8 y 10 metros. Miedo, terror, pánico. Llantos de niños en hombres hechos y derechos. Miedo por su vida.


Después de varios días de viaje por el horror, uno de los periodistas ya no aguantó más. Cayó en la cuenta que él mismo no podría sobrevivir más de seis horas en el cayuco. Llamó desde su móvil(celular) al periódico. No fue hasta que divisaron el helicóptero de la Guardia Civil española, que vieron la luz. El rescate duró dos horas debido al estado de la mar. Los ilegales fueron repatriados. Los dos chicos de la historia volvieron a sus casas en Sierra Leona sin dinero, sin esperanzas de una vida mejor: pero con vida. Ya no piensan en volver a intentarlo.


Después del abordaje al barco salvavidas, el cayuco en el que viajaban se hundió debido a las múltiples fisuras por donde entraba el agua salada, fría, asesina del Atlántico. Habrían perecido todos.


Y mientras miraba yo este documental desde mi cómodo sofá, envuelta en una mantita a cuadros, tomándome un té también calentito, después de una opípara cena. Me sentí culpable.


Quisiera relatar mis sentimientos de anoche pero no puedo. Se me han acabado las palabras. Solo decir que para mi no son "negros de mierda que nos invaden en pateras o cayucos", para mi son seres humanos que arriesgan su vida por un futuro mejor y que se merecen todo mi respeto y mi admiración. Son héroes modernos.
Nota: No he podido subir imágenes, pero las podéis ver en:

miércoles, septiembre 20

Atípìca sinfonía matinal

Maaaaaaaamiiiiiiii, buenos díííííííííííaaaaaaaaas! ¿Estás abajo?
No, me estoy visitiendo, cariño.
¡Nooooooooo! ¡Nos vestimos abajo! ¡Bajamos en pijamas! (chillando)
Yo siempre bajo vestida, además ya me he puesto la ropa, principito. ¿Me das un beso y un abrazo? (Tono cariñoso)
¡Noooooo! ¡Nos bajamos en pijamas!¡En pijamas! Nos bajamos en pijamas.
( Se desnuda)
Cuando se te pase bajas, vale cariño? (tono cariñoso impostado)
¡Noooooooooo! Bajamos en pijamas. En pijamas. Bajamos en pijamas. He dicho que en pijamas.
Baja a la cocina chillando detrás de mi.
En pijamas, bajamos en pijamas como yo digo. Desayunamos en pijamas.
Vistete cariño, que te va a hacer mal andar desnudito ( tono cariñoso impostadísimo)
Nooooooo, en pijamas, desayunamos en pijamas. En pijamas te dije.
Intento vestirlo inúltilmente, no me deja.
Al colacao lo pones tú en la leche o te lo pongo yo? (tono serio)
Nooo, en pijamas.
Caliento la leche.
Venga, Martín, que tendrás que ir al cole sin desayunar. (cabreada)

Se pone la parte superior del pijamas, echa el colacao en la leche templadita. Bebe un sorbo.

Mami,¿te he dicho que te quiero?
No, no me los has dicho hoy.
Pues te quiero. Te quiero hasta el infinito.
Yo también te quiero, siempre. ¿Te visto?
¡Claro, hombre, no voy a ir desnudito al cole, jajaja!

Mami, ¿me bajas hasta la cochera aupi que estoy mimoso?
Claro, amor mío, cómo no.
Mami: te quieeeroooo.
Y yo a ti ...siempre.

Agua


Agua







Mensajera del ayer
misteriosa, transparente,cristalina.
Tal cual gusto de beberte femenina
Vas y vienes refrescante, peregrina.
Eres, sol, luz y vida
cicatriz de mis heridas
eres pura todavia.



Es la primera vez que estamos sin agua en el valle. Ha sido debido a una avería en una obra que están levantando a la entrada del pueblo. Doce horas sin agua llaman a la reflexión.
Sin agua no hay vida. El agua purifica, limpia, relaja. Podemos vivir sin luz eléctrica, preo no sin agua. En el momento que caí en la cuenta de que no salía ni una mísera gota del grifo entré en pánico. Recordad que vivimos a 15 km de la tienda más cercana. ¡No teníamos ni siquiera agua para beber!
De pronto, la luz: ¡ la fuente! Y salimos a buscar agua. Todo el pueblo (las 20 personas que vivimos en él) fue rellenando bidones, botellas,botijos y cubos del preciado tesoro.
De pronto se me vino a la cabeza la imagen de una niña del Sahara que está con una familia de acogida que veranea en el pueblo. Recordé el cruel relato del día de su llegada. Lo que más le sorprendió la primera vez, no fue ni la nevera, ni el microondas, como era de esperar. Lo que se quedó mirando anonadada fue el agua limpia que salía por el grifo.
En su tierra el agua escasea cuando abunda, o lisa y llanamente está ausente. Esos ojos negros no entendían que se pudiera hacer ese derroche al enjabonar o aclarar un utensilio de cocina.
Esta tarde cuando volví a casa ya estaba solucionado "nuestro" problema, no el suyo, claro. Agradecí a la vida por ese grifo abierto y lo cerré. A partir de hoy, en mi casa y por norma no se tira más agua. Se aprovecha hasta la última gota. Palabra.

martes, septiembre 19

Mrs. Daisy

"El cariño que más dura es el que desciende de la admiración."

Tres de la tarde. Manos cascabeleantes. Entrevista de trabajo. No es como la primera en la que me aceptaron. Es la segunda, la más difícil. Es engorroso entrar a formar parte de ese staff. Colegio bilingüe, el único de la ciudad. Curriculum en mano por si las moscas.

Ella hace su aparición. Razgos germanos: rubia, ojos azules, mirada penetrante. Traje formal, zapatos de bruja. Seria, altiva. Se planta como diciendo aquí estoy yo. Desde el buenas tardes, en inglés, como era de esperar. ¿Cuánto tiempo duró? No lo se, 20 minutos, media hora, no lo sabría precisar.


¿Qué clase preferís? ¿ Quinto o segundo? Me siento más cómoda con preadolescentes. Los niños ... quinto, prefiero quinto. Te llamo en diciembre cuando venga la directora general para la entrevista definitiva. Good afternoon, girl. Y se va. Gira con gracia voltereta y se mete en su bunker.


Con el mes de marzo empieza el comenzar a conocerla. Hiere, da rabia, enajena, exige hasta tus mismos límites...enseña. Hacelo de nuevo, estoy segura de que lo podés hacer mejor. Me la quedo mirando, pero si es que me llevó toda la tarde del domingo hacerlo!! Pero es que ... Confío en ti. Bueno... (La p. madre que te parió) Al día siguiente esoy yo con el "report" que se extiende como continuación de mi mano. Good. Better.


Fueron volando los meses del calendario. Así pasaron un par de años. A su lado aprendí lo que no había aprendido en 18 años que llevaba estudiando inglés ni en el profesorado. Aprendí también a ser presona, a darle a las cosas y a las personas su justo valor. Me enseño la diferencia entre valor y precio. Fue mi profesor, fue mi confidente, fue mi amiga y mi enemiga, mi madre de a ratos. Mi peor y más dura crítica y mi mejor maestro.


Escucharla decir "Excellent", era aplaudirte interiormente, porque no andaba por la vida derrochando elogios. Y a los escasísimos que salían de su boca te los tenías que ganar a fuerza de horas de tachones y mejoras, antes de presentarle ningún trabajo. De domingos al sol estudiando más, intentando satisfacerle, arrancarle un "Great, girl"


Mrs. Daisy: una madre como pocas. Una amiga sincera. Como persona, un diamante pulido que brilla con luz propia. De una exquisita intelectualidad, de humor ácido pero acertado. Una persona asertiva (if you know what I mean)


Han pasado ya lustros desde aquel primer contacto en noviembre del 93. Aún hoy, cuando tengo que entregar un trabajo pienso qué opinaría Mrs. Daisy. Y a menudo hago trizas el folio y vuelvo a empezar.




I love you witch. Still miss you so, so much)

Alivio... Relief







Qué alivio es aclarar cosas. Hablar con los seres queridos.Fin de mi dolor.

Así se siente mi corazón: aliviado de todo dolor, volando hacia mi paz interior. Esa paz interior que da vivir en este valle. He vuelto a la calma, a revolotear por los aires de libertad y de sosiego.


Hoy he vuelto a ser feliz.

La parca


Hoy he visto morir a un pájaro. Parecía un gorrión, pero no se si lo era. No conozco los nombres de los pájaros del rinconcito. Y me sentí mal, muy mal, como se debe haber sentido el pájaro de la izquierda de la imagen cuando dispararon esta fotografía.


Me hizo pensar en la muerte. Y no es que yo piense mucho en ella. Antes cuando vivía en el sur, la reclamaba a menudo. Desde que nació Martín la quiero lejos de mi. Nunca le he tenido miedo hasta ese 10 de diciembre de 2002. Miedo a que se lo lleve, miedo a que me lleve y lo deje a él sin mi presencia, sin mis mimos, sin mi amor incondicional.

Tengo actualmente dos amigos con cáncer. Y hoy, cuando vi el dolor de ese pájaro que abría su pico sin que el más mínimo sonido escapara de su boca, se me vinieron los dos a la cabeza. Tanto era el dolor del ave que ni siquiera podía esbozar ni el más mínimo chillido de dolor. Pensé en su corazón, en sus pulmones, en su hígado. Tampoco podía siquiera mover las patas. Sus garras estrujadas. Le acaricié, como si quisiera acariciar a mis amigos para aliviarles su dolor. Fue una caricia simbólica, como queriendo trasladársela a ellos desde tan lejos.


Llevo días intentando no ser negativa en este blog porque se que os gustan los relatos del valle y del rinconcito y de mi felicidad aquí, que es real. Pero también quiero ser honesta y espontánea. Estoy triste.


Y la agonía de ese pájaro me hirió el alma. Debo aclarar que no me gustan los animales de ningún tipo. Verlos, bien, pero jamás oso posar un dedo encima de ninguno, por sistema. A saber por que olvidado trauma de la niñez.


La parca, la muerte, la dama de la guadaña... Cuántas formas para llamar a los miedos de cada uno. Miedo a lo desconocido, o miedo al dolor o miedo a que sea el fin de todo. Miedo a no volver a ver a los seres queridos. ¿O pánico a la felicidad total y no saber qué hacer con ella?

domingo, septiembre 17

Personajes del valle II


Ella tiene un andar lento, casi como bailando. Encorvada por el peso de la vida, una vida de trabajo de sol a sol.Enlutada de pies a cabeza por ese marido que decidió partir hace ya tantos años.

Casi no se ríe, tiene la mirada triste de haber vivido tanta miseria. De ver de cuando en vez a los hijos que parió en su casa, sin médicos, sin mayores prevenciones. La tristeza le corroe el alma, está sola.

Se junta al sol con otras que como ella están solas. Cotillean de los jóvenes del pueblo, que si entraron, que si salieron, que si no volvieron. Por no pelearse ya ni juegan a las cartas. Solo charlan de sus cosas, que si el huerto, que si los nietos, que si llueve o hace bueno.

A pesar de los años y el cansancio, poda sus geranios, los riega con mimo, hace las labores de su casa, visita a algún vecino enfermo, cava su huerto y lo riega a cubos de agua de la fuente y a pulmón.

No se queja, no llora ya, las lágrimas ya se le han secado como la piel. No vale la pena. Los años que le quedan serán para vivir aquí en el valle que es donde mejor se está. Vive al máximo el hoy porque mañana Dios dirá. Cada día es un milagro que agradece a su manera: trabajando.

Como si no hubiese trabajado lo suficiente ya. Como si no hubiera segado el trigo a mano, como si no hubiera andado con sus ovejas por los campos blanqueados por la nieve y la ventisca o bajo un sol ardiente durante eternos agostos, como si no hubiera andado leguas y leguas a lomo de burro. Cuánto trabajo, viejita mía!

Y yo la quiero, la quiero tanto, que el día que no viene a ver a mi Martín me bajo hasta su casa para ver si está bien. Porque es un ángel, porque si no está nos hace falta, porque cuando está es imprescindible.


Es raro en mi tener este sentimiento. Yo nunca viví con gente tan mayor como la que hay en el pueblo. Sin embargo, hay algo en ella, en ellos que me atrae, que me atrapa. Serán sus historias, serán sus vidas tran austeras, será su incesante necesidad de estar en movimiento, por miedo tal vez, a que si se quedan quietos, la vida se les escapa.

Ella, ellos son parte de mi cotidianeidad, son parte de mi vida, y serán parte de mi historia. Hasta que yo misma, con el tiempo, pase a ser un nuevo personaje del rinconcito.

sábado, septiembre 16

Mis paisajes II


Podría contar tantas cosas hoy, pero prefiero seguir mostrando mi rinconcito y sus colores.

Mis colores estos días están un poco apagados. ( Y no es el misterio carmesí) Hoy tengo el corazón pesado. Hoy tengo que trabajar y quiero estar con mi familia en casa jugando a las cartas, leyendo, haciendo puzzles o mirando la peli nueva de Martín (Hermano Oso II).
Hoy necesito mimos, no más cartas que mandar, no más cuentas que chequear. Hoy quiero ... estar en casa, ponerme el pijamas, tomarme un té rojo y fumarme un cigarro sentada en mi enorme cocina. Quiero unos masajes en la espalda. Hoy quiero ... sentirme más liviana.


Y menos mal que no quería contar!!!

Mis paisajes

Como os he prometido a algunos de vosotros que os hacía ilusión, os iré mostrando mi rinconcito de Soria poco a poco. Así está ahora mismo el paisaje, como un puzzle interminable de terracotas, amarillos apagados y los últimos rastros del verde estival.








En otros posts, os mostraré más de este tapiz que es el rinconcito.

jueves, septiembre 14

Días de histeria

A veces también los tengo...

Me molesta hacer colas en el super. Me molesta la frase " a mi nadie me regaló nada". Me molestan los que se me acercan demasiado para hablarme. Me molestan los que me empujan para demostrarme cómo alguien los ha empujado a ellos. Me molesta quienes llegan tarde por sistema y encima con excusas irrelevantes, como si los demás no tuviésemos nada mejor que hacer que esperarlos a ellos.
Me molestan los que van de liberales con las drogas pero "mis hijos no". Me molestan los padres de adolescentes que no permiten salir a sus hijas hasta tarde cuando ellos se casaron "embarazados". Y me molestan los adultos que se olvidan que ellos también tuvieron 20 años.
Me molesta la gente que se pone hasta ahí con el alcohol sabiendo lo que les viene después. Me molestan los que regalan porros o una rayita e intentan convencer al otro de que no pasa nada.
Me molesta que me digan cómo tengo que criar a mi hijo cuando yo no quisiera que él se pareciera en nada a los suyos. Me molesta que me digan que le mimo demasiado. Me molesta que me preguanten día por medio cuándo le voy a dar un hermanito.
Me molesta que se mire a un negro subsahariano como si fuera un mono de feria. Me molesta encontrarme agarrando fuerte mi bolso cuando cuando entra un chaval marroquí o rumano donde yo estoy. Me molesta mirar con prejuicios a un chico de aspecto árabe con una mochila.
Y lo que es peor: me molesta molestarme por estas cosas, me molesta ser intolerante.

martes, septiembre 12

Los otros 11 -S

A decir verdad, no escribí ningún post sobre el 11-S porque si bien ha sido algo que me impactó como a todo el mundo,me pareció obsceno escribir sobre guerras, que no son las mías desde este valle de paz. Pero hoy me di un paseo por los blogs de mis amigos blogueros y encontré dos polos opuestos: el post de alguien a quien no le había tocado de cerca : Misterio y otro de quien lo había vivido relativamente cerca: La casa de Victoria.
Aunque pueda entender en parte el blog de Victoria, porque gracias a Dios (el mío particular que no es el que habita en las iglesias) no me ha tocado vivir ninguna tragedia de ese tipo de cerca, y toco madera, me inclino más por la opinión de Misterio. Repito, entiendo el sentir de Victoria.
Dice Misterio: ¿Y qué hay de los otros 11-S? Y yo me respondo que es verdad, que tiene razón. ¿Qué hay de los millones de niños que mueren a diario a causa del SIDA o de la hambruna? ¿De los niños desnutridos de panza gorda que vemos en los documentales de la 2? ¿De los niños que beben agua color naranja? ¿De las miles de mujeres que mueren a manos de sus parejas? ¿De los inmigrantes que cruzan el estrecho en pateras pereciendo muchas veces en el mar? ¿No son esos 11S? ¿No son casos dignos de llorar?
Por otro lado Victoria expone su caso, que es el miedo. El miedo que vive Estados Unidos desde su tragedia. No es justo, lo se, no lo es. Pero los miles de muertos por causa de esa tragedia en nombre del Islam no murieron solo el 11 de septiembre de 2001, siguen muriendo en nombre de la paz. De esa paz que solo entiende el señor Bush.
Un Bush que habla de "ganar la guerra contra el terror". ¿Y qué hay del terror que está sembrando su gobierno? Habla de "el programa de la CIA que se estableció después del 11 S ... a fin de evitar nuevos ataques". ¿Y los ataques de Madrid y Londres? ¿No entran en sus planes de seguridad? Y lo que más me indignó: "derrotar al enemigo y asegurar un futuro de paz y libertad" ¿Qué será la libertad para el presidente de los Estados Unidos? ¿La libertad de elección que le dio a los iraquíes? ¿La libertad que le dio Estados Unidos a los países de América Latina durante las casi dos décadas de dictaduras?
¿Qué significa la paz para Bush? ¿Matar niños, periodistas españoles en Iraq? ¿El, hablando de paz cuando es el señor de la guerra?

Las televisiones de todo el mundo recordaron ayer la tragedia. Me pregunto si se acordarán del atentado de Madrid o del de Londres. Seguramente no, el atentado de New York fue más espectacular, más televisivo, tiene más audiencia. Si es que al final me va a parecer que es una cuestión de marketing ( y me refiero a las televisiones, no a los atentados en si)


Quiero insistir que entiendo muy bien el sentir de Victoria. A mi los atentados de Madrid me pillaron en casa a 2 horas del sitio donde ocurrieron. Me desesperé por llamar a mis amigos que viven en Madrid, los teléfonos no funcionaban. Después de casi dos horas se rehabilitó el servicio en la capital y logré contactar con unos que me tranquilizaron con respecto a los otros.Pero esas dos horas fueron de total angustia. Yo también miro con sospecha, con una sospecha injusta, a un marroquí con una mochila.

Pero quiero también que pensemos en las otras víctimas de los "otros 11 de septiembre diarios" como los llama Misterio.

Espero vuestra opinión ansiosamente.

Primer día de cole

Hoy no pude llevarte al cole. Siento pena, siento angustia, siento rabia. No es tu primer día de cole, pero si el primero de este año y aunque venga a recogerte, aunque te haya vestido, te te haya preparado tu colacao calentito, hoy no pude llevarte.
Preparé tu merienda con amor, como siempre. Bordé tu nombre en la bolsita y en tu baby nuevo,te di mil besos antes de que montaras en el coche con papá. Pero no pude verte entrar, no pude ver tu carita sonriente. No pude soltar la lágrima una vez más viéndote correr por el pasillo hasta tu clase. El mal sabor de boca me durará toda la mañana hasta que vaya a por ti a las dos.
Maldita burocracia que me obliga a no estar contigo allí esta mañana. Ya se que no serás el único que entre de la mano de su papá, que habrá otros que ni tan siquiera tengan a ninguno de los dos y vayan con un abuelo o una niñera. Pero yo quería estar contigo. Quería sentir tu manita pequeña entre las mías, sentir como te desprendías de prisa para ir a buscar a tus compis.
¿Cómo te irá? ¿Qué harás toda la mañana? ¿Me echarás de menos? ¿Serás feliz? ¿Te gustará la nueva seño?
Es tu segundo año de infantil. Ya no serás el más pequeño del cole. Pero para mi seguirás siendo el bebote mío aunque te diga que ya estás muy mayor, aunque ya te vayas haciendo, a mi pesar, cada vez más independiente. Pero te quiero, te adoro y por eso tengo que dejarte volar.
Que tengas un buen día amorcito mío.

lunes, septiembre 11

Personajes del valle I


Jesús tiene la mirada cansada. Cansada de andar los montes del rinconcito desde muy joven. Tiene el andar aletargado. Tiene sonrisa de niño, de niño sin niñez, de niño que ha trabajado desde muy pequeño. De un niño que ha cargado alpacas de hierba, alpacas de paja, qué más da. Ha cuidado ovejas que nunca fueron ni serán suyas, pero que las siente como tal.


De manos curtidas por la intemperie, por los fríos que calan los huesos a pesar de la manta, a pesar del fueguecito que se puede llegar a encender a veces cuando no hace tanto viento. Un bronceado caprichoso en su rostro zurcado de arrugas. Ya se apoya bastante más que antaño en su garrota. La ha hecho él mismo con sus propias manos. Para ello es necesario escoger una buena rama, doblarle un extremo y atarlo con una soga. Se va apretando de a poquito, sin prisa, día a día, hasta que la curvatura sea la adecuada.


Tiene la sonrisa escasa. "De qué me viá reir". Su mirada se pierde en el horizonte.
Se levanta cuando el sol comienza a dar sus primeros destellos, sin despertador. El instinto sabe que es hora de levantarse. Ya le va costando, lleva 62 onviernos a sus espaldas.

Mete un trozo de queso, una tortilla o unos torreznos en el zurrón. Vino en la "bota" y un trozo grande de pan de hogaza. Se asegura de no olvidar su navajilla, su gorro, su garrota. Sale a la calle, respira hondo. Saborea el olor matinal. Silba a "su" perro, porque es suyo aunque sea "del amo" , llena una botella de agua fresquita en la fuente y parte en busca del rebaño.

En verano, el sol apretará pronto. Andará hasta los prados, luego hasta el río para darle de beber a las ovejas. Cuando se amontonen para evitar el calor y se queden quietecitas, aprovechará para almorzar y echarse una siestecilla.

Comerá en casa, a la sombra y bajo teja; el resto del año bajo el techo de las nubes.

Se tumba bajo una encina y piensa, va andando y piensa, se apoya en su garrota y piensa. Qué más va a hacer. Apenas sabe leer y como mucho lee algo del periódico, pero un libro... eso es para otros. Piensa en que su vida ha sido dura, si señor, pero se resigna: "Es lo que hay, no sirve darle vueltas". Piensa en el día que se jubile, en cuando compre la casita con que sueña. Al fin y al cabo se ahorra bastante siendo pastor de ovejas en un pueblo donde ni siquiera hay un bar donde echarse un trago.


En invierno su vida se hará más dura. Lluvia, nieve, granizo. Jesús lo ha pasado todo. Y eso se nota en su andar parsimonioso. Lo hace todo con calma, al ritmo de la hierba que ve crecer ante sus ojitos de hombre sencillo.


Cuando se le pregunta si le gusta ser pastor responde casi sin pensar: " Y que sé o. Yo no pude elegir, era lo que había y ansí fue". Cuando se ríe muestra los pocos dientes que le quedan sin prejuicios. Valora otras cosas, como el comer calentito. No se enfada nunca a menos que el pastor vecino deje escapar a sus ovejas a sus pastos. Nunca se queja.La soledad de las montañas lo ha hecho también un poco huraño, taciturno.


Jesús es uno de los tantos personajes del rinconcito que me llenan de ternura, pero que a la vez son tan misteriosos para mi. Personajes que te llegan al alma, que calan hondo. Aunque sea tan difícil llegar a ellos.

domingo, septiembre 10

PLENILUNIO


Los sábados más próximos a la noche de luna llena, se celebra en el rinconcito de Soria la fiesta del Plenilunium. Es una fiesta de orígen celtibérico.

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”En las noches de luna llena, los celtíberos, al igual que sus vecinos del norte, salían de sus casas para adorar a la luna. Hacían una hoguera, saltaban y bailaban alrededor de ella, tomaban vino con miel y hierbas (Melikraton) y una bebida parecida a la cerveza (caelia)."

Vienen gentes de todas partes: algunos por diversión, otros por curiosidad y otros, aunque sea una fiesta pagana, por superstición. Hay quien dice que les da suerte ...


Se enciende una gran llama mientras suena música celta de gaitas y dulzainas. Entra el "druida" apoyado en su largo bastón con su séquito portando antorchas. Viene a buscar a la elegida de Lug, dios celtibérico de la luna.La luz de la luna inunda el lugar de poesía, de magia,de encanto y fascinación: empieza el ritual.


Mientras el ritual se lleva a cabo, en un gran caldero se prepara la pócima: vino, miel y hierbas de la Sierra Pela. No será hasta que la pócima esté lista que el druida encuentre a la elegida.


Los asistentes se reúnen en un gran círculo alrededor de la hoguera. El druida lee las runas; necesita la guía de éstas y de Lug para encontrar a la elegida. Invoca varias veces al gran dios celtíbero dando gritos para que le asista en la elección:

“Escúchanos, Oh, Noctiluca; míranos, inhala nuestro aliento y sabe que somos parte de ti. Hemos elegido a esta mujer para que guarde la noche y se abra a tus secretos. Llévala, refuérzala! Es tuya!”

La elegida recibe un distintivo y enciende la hoguera.

A continuación, todos cogidos de la mano, forman un círculo para crear la rueda de los deseos. El druida, con la elegida a su izquierda, dirige la rueda de los deseos, animando al público a que en silencio, con los ojos cerrados, se piense un deseo y uniendo la energía de la noche, ese deseo se cumpla.

Aquí se juntan : la energía de la luna, la de la hoguera, la del Melikraton, la de los allí presentes, la de tantos Pleniluniums realizados, la de la elegida, la de los dioses celtas.

Los participantes saltan la hoguera del fuego purificador. Hay baile, conversación hasta altas horas de la madrugada y MUCHO MELIKRATON. Hay quienes incluso se quedan hasta que despuntan las primeras luces del alba.
El Plenilunio en el riconcito es historia, es tradición, es alegría, es fiesta.


Diario de una tabacómana confesa


Entre los miles de recuerdos de mi infancia está la estampa de mi padre con un Coronado en la mano, y la del tío Guillermo y su pipa. Yo detestaba el humo del cigarrillo. De hecho me quejaba a menudo sobre esto.

Pero con quince años, sola en casa de mis tíos en la Argentina y la panda de amigos de mi prima, no me pude resistir. Todos eran mayores que yo. Todos hablaban de temas que yo desconocía: la política. Ellos estaban a puntito de liberarse de la dictadura, ellos tenía más información. Yo no tenía acceso a ella. Yo no vestía sus ropas de marca, yo no era tan moderna como ellos. Entonces, cuál fue la forma de acercarme a ellos, de "pertenecer": encender mi primer cigarrillo.


Me ardía el estómago, me quedaba ese gusto amargo de la primera calada. No importaba . La cuestión era acercarme y pertenecer al grupo, parecerme a ellos en algo. Jockey Club era la marca que fumaban. Tabaco rubio pero no light. Me seguío doliendo el estómago porque no fumaba, sino que me tragaba el humo como quien traga una patata caliente.

"El cigarro no va a poder conmigo", decía. Claro que no me refería a pillar el hábito, sino a que con el tiempo mis tripas se acostumbrarían y ya no me arderían más.


Y así fue. Fumaba esporádicamente cuando estaba en la Argentina, nunca en casa ni con mis amigos, que ni sospechaban de mi t"ravesura". Pasó el tiempo, se acabó el bachillerato. Universidad en la Argentina.


Mis padres me dejaron a las 3 de la tarde de un 15 de febrero de 1987. A las 3 y cinco me crucé a un kiosko y me compré un paquete de L&M y un mechero. A partir de ese día fumo religiosamente un paquete diario.


He intentado dejarlo muchas veces. Una vez a causa de un principio de neumonía, la segunda fue más rotunda, más contundente. Puse fecha y hora. Caminé por las paredes, maldije mi suerte, lloré desconsoladamente, me atasqué a chocolate, engordé 5 kilos en un mes, despotriqué contra las tabacaleras, después contra mi amigo médico que fue quien me instó a dejarlo. Entendí lo que debe sentir un cocainómano ante la abstinencia. El tabaco es una droga más, una droga legal, pero droga al fin. Sentía un cosquilleo por los huesos, apretaba mis extremidades contra el cuerpo hasta que me vi en un espejo y me di miedo.

Pasaron los meses lentamente, duramente, las ganas no se van nunca. Siete meses sin fumar ni una calada. Me vine a España. En el valle mucha gente fuma. No pude o no quise evitar la tentación. Volví a caer.

Durante el embarazo tuve la gran suerte de sentir asco hasta por el olor a tabaco de una prenda y me hice adicta a los melocotones. Qué sabia elección hubiese sido el continuar con esta última. Pero volví a caer.

Lamentablemente puede ya conmigo. Es mi amigo y a la vez mi enemigo. No me deja, me acompaña en momentos de tensión y luego él mismo me provoca ´más tensión. Me relaja para luego excitarme. Me seduce para que luego le odie. Me atrapa, me asfixia, me mata lentamente. Quiero deshacerme de él y cuando no está le busco. Es mi manía, es mi obsesión, es mi cruz.

No me arrepiento de casi nada de lo que he hecho en la vida, salvo el haberle conocido. Es la única cadena que me ata. Y me agobia no poder con él. Sueño con despojarme de su presencia en mi presencia, con decir "no gracias, no fumo". Sueño con apagar el que acabo de encender.

viernes, septiembre 8

AMIGO


Digo amigo y me brota tu nombre. Digo amigo y tu rostro se dibuja en mi memoria. Muchas veces quisiste venirte, pero el Rio de la Plata te tira más.

Estuviste en mis momentos más difíciles, en los amargos, en los peores. Siempre ahí, firme, sin amedrentarte. Limpiaste mis lágrimas, me ofreciste tu hombro. Supiste retirarte cuando fue necesario.Nunca me agobiaste, nunca me exigiste, nunca me fallaste. También compartimos muchas alegrías, risas y juegos.


Nos conocimos en el liceo, por casualidad. Mismo apellido sin parentesco casi, o mejor dicho muy, muy lejano. No nos caíamos muy bien al principio, pero el tiempo fue pasando y nos conocimos.


Mates en la playa, domingos en el Paso de las Piedras, charlas interminables. Somos tan distintos tu y yo. Sin embargo nos hemos entendido siempre, muchas veces solo con mirarnos. Tardes de estudios, tardes de rabia compartida por algún profesor de matemáticas. Largas caminatas de a ratos en silencio, de ratos de parloteo ininterrumpido.


Hoy desearía estar ahí como has estado tu para mi y darte ese abrazo que necesitas. Un abrazo como el que me diste hace casi ya 6 años cuando me fuiste a despedir a Carrasco. Porque tu estabas ahí, cómo no ibas a estar si has estado en casi todos los grandes momentos de mi vida.


Fuiste mi apoyo cuando estaba sola, mi guia cuando dudaba, mi amigo cuando necesitaba un consejo, mi hermano cuando discrepabas. Hemos pasado momentos inolvidables juntos, Gustavo. A ti no te importa que te nombre, seguramente te llenará de orgullo. El orgullo de ser mi amigo, como el que siento yo por ser tu amiga.


Te he echado tanto de menos!!! Ese espacio tuyo que no lo llena otro amigo, se ha ido haciendo cada vez más grande. Yo pensaba que con los años los amigos no se necesitaban tanto como cuando uno es un adolescente inseguro. Pero me he equivocado.


Hecho en falta nuestras charlas, tu risa contagiosa, tu optimismo, tus ganas de cambiar el mundo, tu realismo, tu confianza en la bondad de la gente. Tengo tanto que contarte... Pero Montevideo de atrapa y yo aquí en el remanso de mi valle.


Diciembre está a la vuelta de la esquina. Sueño con un día de lluvia de mate y tortas fritas, dialogando mano a mano, reviviendo viejos tiempos, tiempos de amistad de dos casi hermanos. Y tomarte de la mano y decirte que te quiero mirándote a los ojos. Y volver a revivir esta amistad que es eterna, que es tan grande que ni el tiempo ni la distancia han podido con ella.

Vacaciones en Euskadi


Volver al País Vasco es siempre un gusto enorme. Verdes colinas, ese inconfundible olor a mar, la bruma que pincela las laderas. Vacas pastando, tejados rojos, casitas blancas. Postales de ensueño.


Llegar a Endara, como siempre, es como volver a casa. Siempre se lo digo a Arantxa, que algún día cuando Martín ya pase de mi, me alquilaré la casa completa por una semana y me dedicaré a leer buenos libros junto a la enorme chimenea hasta hartarme.


Fuimos a la playa de Hendaya (Francia), jugamos en las olas durante horas. Qué bien me siento en el mar. Ese aroma conocido y a la vez lejano, ese ruido que es para mi música para los oídos.


Donostia (San Sebastián) sigue sin decirme nada, aunque me juran y perjuran que es una de las más bellas ciudades europeas. Será que a mi ya no me llaman las ciudades.


En cambio los pequeños pueblecitos guipuzcoanos y del norte de Navarra son mi deleite. Yo vengo de allí, es decir mi familia es oriunda de un pueblecito pequeño de Navarra y por el otro lado de Vizcaya. Será tal vez por eso.

Vuelvo una y otra vez como buscando algo que se me ha perdido. La vez anterior encontré la casa donde nació mi bisabuela y la emoción que sentí fue irrepetible. Y en mi corazón siento que seguiré volviendo, porque se me trata muy bien, porque me gusta, me gusta y porque hay algo, no se bien qué, que me está esperando allí.

domingo, septiembre 3

Vacaciones!!!!!!!!!!!!!


Al fin llegó el tan ansiado día. Nos vamos a Guipuzcoa con Martín. Ya os contaré de nuestras andanzas por tierras vascas.

Son solo 4 días, pero suficientes como para desconectar del trabajo y pasar página a estos días duros de atrás.

A mi me encanta Guipuzcoa. Se que hay gente que no pisa el País Vasco por el tema de la política, pero como yo respeto a todo el mundo, allí me voy ya por tercera vez. Además a mi la gente allí me trata muy bien.

No tenemos itinerario fijo, iremos adonde nos lleve la vida. Ya Arantxa se encargará de indicarnos sitios que valgan la pena, como siempre. Nos deleitaremos con sus copiosos desayunos( espero que nos haya preparado la tarta de naranja que tanto nos gusta).
La foto corresponde a la casa rural a donde nos alojaremos: Endara Landetxea, de quien Arantxa es su dueña.


Endara es un antiguo caserío vasco remodelado. Estar allí me hace sentir como si el tiempo involucionara, como si estuvieras a principios del siglo XX, con las comodidades del siglo XXI.


LINK: http://www.endara-lezo.com

No veo las horas de que llegue mañana y Martín me pregunta ¿Cuándo es mañana? Preparativos: salir con un niño por 4 días es como salir de vacaciones por un mes en tienda de campaña!!!

Hasta el viernes.

MI LIBERTAD

“Mi gloria es vivir tan libre

como el pájaro del cielo”

Este es un trozo del Martín Fierro. Uno de los libros que más me ha gustado siempre. Y este trozo, precisamente, se ciñe a lo que pienso y a lo que siento.

Yo en este valle he sido libre y también, lo más importante, es que he sentido esa libertad. Además la he sabido disfrutar sin pasarme de los límites.

Quiero seguir siéndolo. No quiero permitir que nadie me coarte la libertad. Me costó mucho esfuerzo liberarme de mis cadenas. Y más aún fabricarme mis propias alas para volar.

Por eso he decidido comenzar este nuevo blog. Es como si fuera, borrón y cuenta nueva. Volver a empezar una vez más aunque sea con la primera cicatriz que me hacen estando en este valle.

Las cicatrices se curan. Unas más pronto que otras, pero se curan. El mal hacer no tiene cura ni remedio, es una cruz que llevará quien tenga que llevarla por el resto de sus días.

Ser libre es una de las cosas que más aprecio en la vida. Libertad no es hacer siempre lo que uno quiera, no. Si no es hacer lo que se pueda hacer mientras se quiera hacerlo sin irrumpir en las libertades de los demás.

Ser libre para mi, es expresarme libremente. Irme a la cama porque quiero aunque no tenga sueño. Ser libre es decirle a alguien que le quiero aunque ese alguien se ponga colorado. Es abrazar a un amigo "gallego" aunque se sienta un poco incómodo, porque se que en el fondo lo necesita. ( A los "gallegos" les cuesta un poco eso del contacto físico, al menos a los de mi generación, pero cuando lo prueban les gusta, les gusta)

Ser libre es correr como loca por el valle aunque la gente me mire y se ría. Bailar cuanto me de la gana en la verbena de mi pueblo porque allí me siento a gusto, porque nadie va a estar mirando si estoy más gorda o si la falda me sienta bien.

Libre es hablar con quien me apetezca y no hablar con quien no. Jugar con mi hijo a la pelota sin que me importe si alguien está mirando o no. Correr a abrazarlo con la plaza abarrotada de gente, sin saludar a nadie antes que ir hacia él.

Libertad es escoger a los amigos. (Bienvenida al club Anouk. Me has demostrado una madurez y una sinceridad que he apreciado mucho estos días). Y es decidir con quien quiero compartir este espacio mío que aunque haya cambiado de nombre, seguirá en su estilo: compartir con vosotros mis sentimientos, mis experiencias y a su vez una forma de expresión que me hace sentir muy bien, aunque no me sienta muy a gusto con el estilo. Ya iré aprendiendo, digo yo.

sábado, septiembre 2

De Serrat

DE VEZ EN CUANDO LA VIDA

De vez en cuando la vida
nos besa en la boca
y a colores se despliega
como un atlas,
nos pasea por las calles
en volandas
y nos sentimos en buenas manos;
se hace de nuestra medida,
coge nuestro paso
y saca un conejo de la vieja chistera
y uno es feliz como el niño
cuando sale de la escuela.

De vez en cuando la vida
toma conmigo café
y está tan bonita que
da gusto verla.
Se suelta el pelo y me invita
a salir con ella a escena.

De vez en cuando la vida
se nos brinda en cueros
y nos regala un sueño
tan escurridizo
que hay que andarlo de puntillas
por no romper el hechizo.

De vez en cuando la vida
afina con el pincel:
se nos eriza la piel
y faltan palabras
para nombrar lo que ofrece
a los que saben usarla.

De vez en cuando la vida
nos gasta una broma
y nos despertamos
sin saber qué pasa,
chupando un palo sentados
sobre una calabaza.

Autor: Joan Manuel Serrat