jueves, enero 31

Pandorgas


Cuando era pequeña, una de las cosas que más me gustaba era ir a remontar “pandorgas”, o cometas o barriletes o como lo llaméis. Mi padre nos las construía con cañas secas y papel cometa. Metros y metros de “piolín”, o cuerda, o como se llame por estas latitudes. Cuando éramos pequeños noS hacía “tarascas” que eran pequeñas, livianas, pero al ir haciéndonos mayores, éstas dieron paso a los “faroles” que eran tridimensionales, grandes, más pesados.


No encantaba ir a remontarlos a la casa de mi tata, porque había más sitio y no se chocaban contra postes ni cables ni con las de los vecinos. Por los setenta, en el sur, no había niño que no remontara su “pandorga”. Pero nunca las he visto por aquí. Ni en primavera, como se solía hacer allí ni nunca. Tampoco sabría como hacer una aquí porque no hay cañas ni tampoco se como se llama el papel cometa.


Y hace días que siento la necesidad de remontar… o remontarme. Y tal vez sea por eso que quiero una pandorga. Con el aire que hace aquí en la sierra, con el espacio libre que tenemos, sería un sitio ideal.


Y yo quiero remontarme, dejar de lado los problemas que estos días se han ensañado conmigo y sentirme otra vez liviana, como una pandorga. Quitarme la opresión del pecho y que estos imprevistos –que son más que solucionables- desaparezcan. La clave: tiempo. Y como confío en que el universo solucionará todo, dejo todo en sus manos y en las manos del tiempo. Y así me siento más libre, me libero, como una pandorga cuando un niño suelta el hilo que la sujeta

sábado, enero 26

FELIZ CUMPLE, SIRENITA!!!!!

Te prometo que no lo voy a decir. No voy a decir cuantos son. Palabra. Ay, madre, qué buena soy... En fin,


SIRENITA: Te dejo esta canción de Amaral de regalo, que se que te gusta y es para mí la más bonita de todas las canciones de los aragoneses:
El universo sobre mí

quiero vivir

quiero gritar

quiero sentir

el universo sobre mí

quiero correr en libertad

quiero llorar de felicidad

quiero vivir

quiero sentir

el universo sobre mí

como una náufraga en el mar

quiero encontrar mi sitio





viernes, enero 25

Raiko

¿No es verdad ángel de amor

que en esta apartada orilla

más pura la luna brilla

y se respira mejor?

Ya casi no escribe. Andará deambulando en brazos fornidos. Estará redescubriendo el amor que la vida hasta hace poco le negaba. Caballero de armadura blanda, de corcel brioso.

Lo imagino riendo feliz. Lo imagino escribiendo poemas de amor en papelitos semi-arrugados en su trabajo para luego dárselos a él. A él, el que le instaló la sonrisa en el alma. Tanto que ya no escribe, o casi.

Caminarán de la mano o abrazados por algún parque mirándose o comiéndose con la mirada. Soñarán juntos mientras los dejen. Harán planes a corto y mediano plazo.

Estará viviendo ese amor tan nuevo, tan esperado, tan inconformista de ratos. Ratos que se hacen demasiado cortos. Sus horas juntos pasarán volando. En los momentos en que las obligaciones les separen estarán contando los minutos, los segundos que faltan para fundirse en un abrazo, en un beso eterno.

Y me alegro tanto, pero tanto, tanto que si los viera juntos les sacaría fotos, y les daría un abrazo enorme a los dos. Pero no tanto a él, si no a “su” chico, por devolverle la sonrisa, por hacerle feliz, por devolverle la vida.

No tengas prisa, pero vuelve niño, que se te echa de menos…

martes, enero 22

Elecciones presidenciales I: Dudas

El DNI en mi bolso, mi nombre en las listas electorales y una bandada de mariposas en mi estómago. En España el voto no es obligatorio, ni falta que hace. Yo voto, faltaba más. Es mi derecho y por añadidura, mi conciencia cívica me dicta que también mi obligación.

Soy de izquierdas, del centro más bien. En política siempre consideré que los extremos no son buenos. Mi familia siempre fue de derechas, por ende, yo, oveja descarriada en contra de absolutamente todo lo que pensaran-opinaran-idealizaran mis mayores, fui en su época catalogada de comunista, de roja. Nunca lo he sido.

El tema económico en España está que arde. Que si sube el pollo y la leche, que si los impuestos no dan respiro y los sueldos están congelados. Eso me tira un poco para atrás. Pero también se que nunca votaré a la derecha. Es una cuestión de principios más que nada. Más teniendo en cuenta que el líder de la oposición no me gusta, no me convence, es más, me desagrada profundamente.

Pero la verdad es que Zapatero... en fin. Como que no veo candidatos fuertes. Esa es mi gran duda. A pesar de todo al final, se que lo votaré porque prefiero malo conocido que más malo conocido. Yo prefiero el uso de las libertades. Quiero que los homosexuales sigan pudiendo casarse si les apetece, que al menos puedan decidir si si o si no, pero que no se les niegue el derecho. Quiero que la iglesia no se meta en el gobierno, ellos a lo suyo, es decir, conservar sus riquezas y predicar -pero no con el ejemplo- que hay que darle a los pobres. Tampoco quiero que mi hijo se vea obligado a tener clases de religión y un montón de etcéteras más.

No quiero con este post entrar en debate. Supongo que muchos de vosotros no compartís mis ideas. Solo es parte de este diario donde también quiero tener la libertad de expresar mis dudas.

No soy radical para nada y acepto las ideologías de la gente siempre que se alejen de la violencia, de la falta de libertades y de la incomprensión.

Y a pesar de que los otros días me alegré de las desavenencias en el PP (Partido Popular - derecha), porque ello facilitaba las cosas para el PSOE (Partido Socialista Obrero Español), la verdad es que me dió pena de Gallardón.

Así que lo dicho, yo el 9 de marzo voto, y con bombos y platillos. Aunque no esté muy de acuerdo con muchas cosas de la izquierda española, yo voto.

viernes, enero 18

Todo llega



Todo llega. Si, todo. Lo bueno y lo malo. En este caso, un regalo del cielo. Ella esperaba. Lo esperaba, lo necesitaba, lo ansiaba con todas sus fuerzas. Y a estas alturas suena a tópico en este diario, pero cuando se desea algo con el alma, todo el universo conspira para que ello ocurra. Cada día estoy más convencida.

Solo espero que ella se convenza de una buena vez por todas y pida y conquiste sus sueños. Todos y cada uno de ellos, porque cuando se tienen los ovarios para cruzar el gran charco solo con una maleta de sueños y aferrada a las manos de dos diablillos asustados, se puede con todo.

Y cuando una mujer lucha incesantemente por salir adelante sola, es menester que ese universo haga girar la rueda favorablemente y que el poder supremo, o los dioses del Olimpo o sus ángeles de la guarda, la protejan.


La noria gira, Sirena… a tu favor.

miércoles, enero 16

Perdóname

Después de leer el último post de Charruita , no puedo más que pedirte perdón una y mil veces.

Llevo un par de noches durmiendo mal. Te despiertas tosiendo, tienes “sueños feos” por la misma causa, pienso. Jo, ya me estoy justificando y esto no tiene justificación alguna.

Le pedí a tu padre que me dejara dormir un rato más, que te diera de desayunar y te vistiera para ir al cole, pero su imperiosa necesidad de café- de-su-casa-de-máquina-recién-hecho pudo más y subiste a decirme que te picaba la espalda.

Yo exploté contra ti, contra él, contra mi malhumor y mi cansancio, contra los tres platos que anoche no metí en el lavavajillas por no descargarlo y tú te asustaste. Te asustaste tanto que cuando apagué los dibus que estabas mirando en la tele mientras desayunabas no me dijiste nada. Y tampoco dijiste nada cuando eché a tu papá de la cocina a grito pelado.

Y lo que más me dolió no fue que te terminaras de vestir solo, sino el beso que no me diste, el beso y el achuchón que esta mañana no te di. Que te fueras al cole sin despedirte por miedo a que te regañara.

Perdóname, amor mío. No veo las horas que lleguen las tres y media para compensarte y para pedirte perdón. Perdón por este amanecer desbocado, por este amanecer escondiendo cariño, por este amanecer cabreado e insensato. Por no haberte dicho que te quiero como cada mañana, como cada tarde, como cada instante que estoy contigo. Qué culpa tendrás tú. Perdóname.

viernes, enero 11

Cuarentonas

Este año cumplo 40. Si, soy del 68, y qué. Pienso festejarlo por todo lo alto, me lo prometo.

La primera de mis amigas no-virtuales que cumplió hace unos días los cuarenta y cuyo nombre no puedo mencionar porque me mata, me dice que cumplir cuarenta es una mierda. Yo siento lo contrario. A mi me gusta cumplir cuarenta. O al menos es lo que pienso hoy cuando aún me faltan varios meses y sin resabios de tristeza, ni decepción ni cuestionamientos de ningún tipo sobre mi existencia. Si me equivoco ya os contaré el 25 de mayo por la tarde o el 26 después de la resaca.

Me encanta pertenecer al grupo de las señoras de las cuatro décadas a quienes cantaba Arjona hace unos años. Me gusta ser una mujer en toda regla (parece que antes de los 40 no lo somos), tener “pisadas de fuego al andar” y ser “la amalgama perfecta entre experiencia y juventud”.

Yo no quiero quitarle vida a mi vida, yo quiero, como dice la canción, ponerle “vida a los años, que es mejor”. Y aunque suene demasiado pedante de mi parte, admirar a esta mujer que he forjado con la colaboración de todas y cada una de las personas que han pasado o están en mi vida hasta el momento. No, yo no quiero involucionar, yo no quiero quedarme en los quince ni en los veinte ni en los treinta, porque me perdería todo lo que se, todo lo que he aprendido y todo lo que he ganado. Yo me quedo con estos cuarenta jóvenes años. Da igual si pasé ya el ecuador o no de mi vida. Da igual lo que me quede. Se que lo vivido me ha hecho crecer, que lo sufrido me ha hecho madurar y que lo disfrutado se quedará en mi corazón para siempre. Yo quiero disfrutar de lo logrado durante estos cuarenta años que se acercan. El principio de la era de mis cuarenta me sorprende siendo la mujer que siempre quise ser, con todo lo que quería tener- Dios lo conserve, como decía mi tía Elisa. Y si, podría pedirle aún más cosas a la vida, pero con que no me quite lo que tengo junto con la juventud que late en mi corazón y una salud de hierro hasta el día que mis ojos se cierren para siempre, me considero más que satisfecha. Y estaremos en paz.

Mi conclusión previa a los cuarenta es que uno no tiene la fecha que figura en el carné de identidad, sino la edad que sentimos en nuestros corazones, y eso se refleja en el aspecto físico también. Una vez leí en algún sitio que las arrugas son señales de haber ganado alguna batalla, será por eso que no me gasto medio sueldo en cremas anti-aging. Yo seré una vieja piola como se dice por el sur aunque haya ya desistido de enseñarles a mis nietos a fumar más que nada por una cuestión de moral. ¿Quién quiere matar lentamente a quienes ama? Pero les compraré condones a ellos y a mi hijo para que tengan sexo seguro con quien les de la gana y cuando les apetezca. Daré cobijo a mis nietos el día de su primera borrachera, no a mi hijo. (Ya se sabe que los abuelos hacen por los nietos cosas que no hacen con los hijos, porque a los hijos hay que educarlos y a los nietos malcriarlos).

Este año muchas de mis amigas pasan la barrera como yo. Muchas la pasarán de largo, otras la camuflarán con maquillaje y otras llorarán por sentirse “mayores”. Pero algunas de ellas festejaran como lo festejaré yo: por todo lo alto.

¡Ir descorchando la sidra, chavales! ¡Que este año cumplo cuarenta y no hay quien me pare!






martes, enero 8

Retomando

Empezar este post se me hace complicado porque son demasiadas cosas las que quisiera abordar. Al no saber a ciencia cierta por dónde debería empezar para no hacerlo demasiado pesado, se me ocurre que iré enumerando a medida que las ideas me vayan surgiendo así que disculpad si suena pesado o queda demasiado largo y aburrido.

Ya sabéis que lo mío es escribir por escribir, contar-contarme para luego recordar algún día mis verdaderos sentimientos en momentos dados. Solemos adornar lo que sentimos en el pasado, venerar a los que ya no están y perdonarles casi todo, o ser implacables con los que están aún, etc. Este diario será fiel testimonio de los hechos, a calzón quitado.

Sin duda, y contra todo pronóstico, éstas han sido las mejores navidades que recuerdo desde que mis abuelos se fueron. Navidad tipo casa-repleta-de-gente que si bien no aporta nada, al menos este año aportó diversión y alegría (casi nada). Demás está decir que me refiero a familia política… Nochevieja en donde Sirena de la Luna: confesiones, diversión, ternura y carretilladas de amor fraternal. Reyes con los mejores amigos que he tenido aquí en España, juegos de mesa, carcajadas a montones y ese compartirlo todo; partidas de Trivial, Monopoly y Scrabble que casi acaban en batalla de cojines entre risas y aplausos. Unas Navidades para recordar a pesar de que el Año Nuevo me sorprendiera con la negativa de un aumento de sueldo y la vergüenza de haberme sido negada esa posibilidad más aún siendo la primera vez en mi vida que hago algo semejante.

Comienzo hoy el año buscando nuevas experiencias: mis New Year Resolutions duermen en algún archivo de Word que me niego a volver a abrir porque se que no las cumpliré y no tengo tiempo para perder el tiempo: me espera la vida, el vivir cada instante como si fuera el último, reír, crecer, soñar, amar, VIVIR. ¿Mis miedos? Aparcados de momento hasta que decida borrarlos de un plumazo. Acabo de inscribirme en un curso de Traducción Online que me sale una pasta pero que me debo. No suelo ya invertir tanto como antes en mi formación profesional porque mis prioridades han cambiado, pero necesito volver a esa parte de mí que me llama a grito pelado. Dar este paso es algo así como darme a mi misma una oportunidad de volver a creer en esa Bettina que lo da todo en su trabajo, que se siente segura de si misma. Cuesta, pero estoy en ello.

Y también estoy por la labor de crecer como persona, además de mamá y mujer de. Cuento con el apoyo de mi dictador favorito y del mío propio que ya es decir. Tengo sueños, esperanzas, tengo fe. Me tengo fe.

Ayer acabé de leer por fin el libro autobiográfico de Sydney Sheldon que me traía a vueltas desde hace meses. Y al finalizar, como siempre hago con cualquier libro, retomé lo que sabía me quería quedar de ese libro y apropiármelo. Esto es lo que rescato de este libro que me recuerda una vez más que no siempre es bueno ganar, sino que perder nos fortalece si decidimos que deseamos aprender de los errores y fracasos:

“No sabes que lo puede ocurrir mañana. La vida es como una novela, ¿no? Está llena de suspense. No tienes idea de lo que va a ocurrir hasta que das vuelta la página. Cada día es una página diferente y éstas pueden estar llenas de sorpresas. Nunca sabrás lo que sigue hasta que des vuelta la página.”

Y en eso estoy: dando vuelta la página.

viernes, enero 4

En un lugar de La Mancha

Llovía, pero las ganas podían. Encuentro con alguien muy especial para mí entre mis amigos bloggers. Café con Mía. La cita, el Parador de su ciudad, un sitio encantador a pesar de que no nos dejaron fumar.

Un par de ojos azules de mirada penetrante, y la calidez de una sonrisa sincera que denotaba paz. Sus cosas, mis cosas, el cohete rubio que increíblemente se portó espectacularmente, previo regalo de pintura de dedos que lo conquistó.

Un café que me supo a poco y la promesa de un reencuentro en condiciones.

Un buen comienzo de año y de una amistad larga y duradera.

martes, enero 1