domingo, mayo 15

La comunión del cohete rubio



Pasada ya una semana de la comunión del cohete rubio, aún colea. Ha sido un día especial, un día inolvidable en todo sentido.
Siempre he sido anti-comuniones, pero él y su padre insistieron y a decir verdad no me arrepiento. Todo salió inmensamente mejor de lo esperado y Martín disfrutó muchísimo. Ya sabéis que no me gusta subir fotos pero como en esta está bastante camuflado la subo para que veáis lo guapo que iba (se negó a ir vestido de marinerito como yo quería).
No estábamos todos los que éramos, pero no empañó la fiesta ni la alegría de todos los que estábamos.
Su primo Santi atravesó España para acompañarlo en este día tan, tan especial para él, estaban sus amigos de "toda la vida", su "madri", todos sus primos por línea paterna y amigos de la familia acompañándolo y siendo felices por él.
¿Los regalos? Impresionantes, pero el que le hizo más ilusión, el que lo arrancó del sitio donde estaba para salir corriendo a abrazarla, fue el de su madrina. No por lo grandioso, ni por lo costoso, sino por el sentimiento puesto en él.
El balance, por tanto, es altamente positivo. Y ahora, mientras miro las fotos, me emociono, no por la comunión en sí, sino porque veo que mi bebote de ojos azules y pelo rubio va creciendo y haciéndose mayor- parece que ayer mismo lo acunaba en mis brazos- y va empezando a volar su vuelo.

Te quiero, mi vida.