domingo, mayo 24

¡Bienvenido!




Te hiciste esperar pero ha valido la pena porque ha salido todo tan bien. Y ahí estás, hermoso, según me dicen. Rodeado de seis abuelas nada menos. Querido, sin conocerte porque aún no han llegado fotos.


Y así, sin pedir permiso, me conviertes en tía abuela y te conviertes en un motivo más para algún día tener que volver al sur.


¡Te quiero rubito! ¡Y qué ganas de achucharte!

miércoles, mayo 20

Defensa de la alegría

Ha muerto un grande de la poesía hispanoamericana. Uno de los pocos poetas que ha dado el lugar donde nací. Podría decir tantas cosas... Pero prefiero compartir con vosotros el poema que más me ha gustado siempre de su antología.

Defender la alegría como una trinchera
defenderla del escándalo y la rutina
de la miseria y los miserables
de las ausencias transitorias
y las definitivas

defender la alegría como un principio
defenderla del pasmo y las pesadillas
de los neutrales y de los neutrones
de las dulces infamias
y los graves diagnósticos

defender la alegría como una bandera
defenderla del rayo y la melancolía
de los ingenuos y de los canallas
de la retórica y los paros cardiacos
de las endemias y las academias

defender la alegría como un destino
defenderla del fuego y de los bomberos
de los suicidas y los homicidas
de las vacaciones y del agobio
de la obligación de estar alegres

defender la alegría como una certeza
defenderla del óxido y la roña
de la famosa pátina del tiempo
del relente y del oportunismo
de los proxenetas de la risa

defender la alegría como un derecho
defenderla de dios y del invierno
de las mayúsculas y de la muerte
de los apellidos y las lástimas
del azar
y también de la alegría.

Mario Benedetti

sábado, mayo 9

Y el universo conspiró una vez más...



Porque a veces solo basta con pedir y tener fe y esperar a que las cosas sucedan, y todo ocurre de pronto, suavemente, sin esfuerzos, casi sin notarlo. Sin hacer planes, ni pensar en cómo ocurrirá, o cómo se moverán las piezas del ajedrez de la vida o como se irá formando el puzzle para que todo se acomode.


Siento una emoción tan, pero tan grande, pero no tanto por lo que veo, no por el resultado- que también- sino porque la vida se ratifica, vuelve a enseñarme que cuando se sueña, se pide se tiene fe, absolutamente todo es posible.


Puede sonar a snobismo, pero los que conocíais mi Primera verde, entenderéis …

jueves, mayo 7

Rincones


Leyendo hoy el blog de mi buen amigo Raiko, veo que surge el tema de los rincones especiales que tiene cada sitio por insignificante que pueda parecer.


Esto me llevó a recordar a Arantxa y nuestras conversaciones sobre la gran diferencia que hay entre ser turista y ser viajero. El turista se queda con los monumentos de la guía, con los sitios recomendados. Prefiere autovías a carreteras de un solo carril caracoleando por las colinas o las laderas de las montañas. Y en eso se gana tiempo para llegar al destino, pero se pierde la magia de saborear el camino.


La meta a veces no es lo importante, lo bello, lo realmente extraordinario es el camino.


En el camino se degustan sabores, se perciben olores y sensaciones que nunca te dará el tránsito agitado y estresante de una autovía. Se descubren maravillas escondidas en paisajes recónditos, se conoce gente maravillosa.


Cada pueblo que he visitado me ha regalado conversaciones harto interesantes, paisajes increíblemente bellos, me ha despojado de prejuicios obsoletos.


No te puedo contar exactamente cómo es Donosti, por ejemplo, pero te puedo describir en detalle cada rincón, cada sabor, cada emoción que sentí en todos y cada uno de los pueblos guipuzcoanos. No conozco la capital de Soria al dedillo, no se cómo se llaman cada uno de los palacios ni los monumentos, pero te puedo contar del colorido del paseo de La Dehesa, del verde que la envuelve, del olor a lilo en flor, de la sencillez que da la dicha de sentarse a respirar y que el sol te de de lleno en la cara bajo un cielo azul impoluto, en una pequeña capital de provincia. Disfruto de los olores de los pueblos castellanos, del sabor de sus guisos, de la sencillez y hospitalidad de sus gentes. De la sombra fresca que ofrece al caminante la enorme encina centenaria que corona mi pueblo.


Al regresar a casa, mis recuerdos no son de monumentos de piedra muerta, sino de naturaleza viva, de piedras que hablan, que cuentan historias. De rostros anónimos, que han dejado huella en mi alma, de verdes y ocres, de algún cartel escrito a mano ofreciendo algún servicio al transeúnte como muestra de verdadera artesanía. De la musicalidad de las cascadas de agua fresca y cantos de pájaros. Pero también del bullicio que se apaga al escuchar en una calle peatonal, a un músico callejero escondido en algún recoveco de estrechas callejuelas. Y de cómo brillan las monedas en su gorra.


Cada sitio, urbe o pueblo escondido entre montañas, tiene su rincón especial, su encanto propio. El viajero lo descubre, lo disfruta, lo examina, sin prisas, con detenimiento. El viajero vive el sitio, el turista se apresura en sacar la foto para luego llegar a casa y descubrir lo que sus ojos miraron solo por medio de una lente.


Rincones cargados de sensaciones, de sentimientos son lo que guarda el viajero en su maleta, teniendo siempre presente que el camino es lo importante y que no se puede disfrutar del destino realmente sin haber vivido el sendero plenamente. Como la vida misma.

martes, mayo 5

FELICIDADES, VALEN!


Eres el segundo capitán de la familia, una familia pequeña de solo tres primos. El sábado fue tu primera comunión y estabas radiante con tu sonrisa desbordante de grandes paletas blancas, con tu sonrisa pura.


¿Cómo no estar allí contigo, para ti? Tu sonrisa hizo que todo valiera la pena.


Te vi feliz, radiante. Al fin eras tú el protagonista.


Felicidades, sobrino pequeño favorito. Recuerda siempre, desde hoy, el gran valor tiene tu sonrisa y nunca, ni por un solo instante, dejes de recordar que te quiero mucho.

viernes, mayo 1

Feliz cumpleaños, Amigo


Te ha tocado, Amigo mío:

Has llegado a la cuarentena, no se escapa nadie, ¿viste? Y yo tan lejos para tirarte de las orejas. ¿Cuántos años hará desde que no saludamos en persona, sin mails, sin llamadas de teléfono? Yo lo único que se es que hace ya dos años y medio que no te veo. Estarás siempre igual, con esa sonrisa dibujada en la boca aunque vengan degollando. No necesito fotos (tengo solo dos) para recordar tu cara. Te reconocería dentro de 40 años más entre una multitud porque sos de esas personas que no cambian nunca físicamente.

Cuando cuento que naciste casi justo un año después que yo a pocas cuadras de mi casa pero que no nos conocimos hasta los 15 o 16 años sentados uno detrás del otro en un banco del liceo de los curas, no me creen. Y encima si les digo que llevamos el mismo apellido pero que casi ni somos parientes, alucinan.

Te extraño tanto a veces que hasta duele. Tengo amigos varones, tendré nuevos, seguramente, pero la amistad que me une con vos no se puede ni se podrá comparar nunca, porque tal vez sos el único de mis amigos que me conoce de veras y encima me acepta como soy...

No se si suena cursi o no, pero te quiero mucho y ni tiempos, ni distancias, ni un océano entero de por medio me hará olvidarme que el 1º de mayo es tu cumpleaños y que no estoy allá con vos. Pero como alguna vez, hace ya casi 25 años, reza una postal -algo premonitoria, por cierto- que me regalaste para mi cumpleaños, te digo que:
"Vayas donde vayas, estés dónde estés, seremos siempre... AMIGOS."

¡Feliz cumpleaños, Gustavo!