lunes, junio 29

Endara: Sinónimo de calidad y calidez.

Una amalgama de madera, forja y piedra convive en deliciosa armonía con la amplitud acristalada y luminosa de Endara.
Las luces y las sombras del ocaso danzan vivaces con marrones, ocres, terracotas, burdeos, blancos rotos y cascadas de verde entremezclándose en un perfecto consenso de buen gusto. Pasado y presente entonando al unísono una melodía suave, calma. Es el arrullo de Endara.
Oleos que muestran riquísimos contrastes de textura y color bajo una luz tenue. Una explosión de naturaleza muerta que da vida y genera una paz incondicional. Un remanso inalterable que envuelve como un gigantesco capullo de bienestar.



Un garrota del camino de Santiago, sosteniendo calabaza y concha, descansa sobre un viejo tarro lechero esperando la entrada del viajero.



Hortensias disecadas miden el espacio desde un par de jarrones colocados con mimo, a ambos lados de los inmensos ventanales. En el muro opuesto, la enorme chimenea – en un impass hasta el otoño- se deleita con la redondez fornida de la madera y la liviandad del lienzo.

Podría uno quedarse contemplando eternamente cada detalle cuidado con celo, disfrutando del olor, de la luz de ese salón, del juego de luces naturales al atardecer o por la mañana temprano cuando los silencios infinitos se mezclan, atrevidos, con el canto de los pájaros y se confunden con un amasijo sobresaliente de olor a café y a tostadas. Olor a cítricos y a té de coco. Sabor a bizcocho de naranja y cerezas frescas; leche espumosa y azúcar moreno.



















Un arrebato de luz y de color distinguido por El País Aguilar, como uno de los 1000 Mejores Alojamientos Rurales 2009. A la Q de calidad se la otorgo yo, humildemente, por tantos momentos inolvidables, por tanto cariño y excelente servicio, por la calidad y sobre todo por la calidez que reinan en Endara.

domingo, junio 21

Va de mercadillos

Me gusta el colorido de los mercadillos. La mezcla de aromas de los dulces tradicionales con el de las aceitunas. Me gustan las vaporosas texturas moriscas deslizándose por mis dedos, y sus estampados imposibles; esos que jamás llevaré porque no van con esta personalidad mía tan austera de colores lisos, a pesar de que a veces me atreva a deslizarme un ápice de mi estilo- como ayer- como forma de revelarme contra mi naturaleza tan absurdamente clásica.
Ayer me hice una escapada al mercadillo del Burgo y caí en la cuenta, por enésima vez, que en lo simple está lo bueno.
No valgo para el regateo pero me divierte ver el desarrollo de ese juego tan típico en los mercados. Cómo se consigue una rebaja siguiendo ese ritual que aún después de tantos años, me sigue fascinando.
Al salir de la calle que lleva al poco caudaloso Río Ucero, tuve la sensación de haber comprado por dos duros lo suficiente y necesario como para renovar mi deteriorado armario de verano y con ganas de haberme traído esas petunias que ya no cabrían en mis balcones de geranios que este año se han declarado en huelga, celosos de los tulipanes que ostentaron tan hermosas flores en primavera. Mis balcones este año reverdecen, sin flores, pero reverdecen, como yo.

viernes, junio 19

¡Cuántas horas conforman tres días!

Saboreo un té verde con chispitas de naranja y cuento los días. Faltan exactamente tres noches para tal vez sola, no lo se, en silencio, estar fumándome el último cigarro del día sentada al lado de la chimenea apagada, oyendo un concierto de grillos parecido al que oigo esta noche. Envuelta en verdes, en el marrón incondicional de la madera de ese caserío que siento mi casa unos días al año, cada año desde hace ya cuatro años.

¿Por Bilbao o por Pamplona? Mejor por Pamplona que aunque la carretera desde Soria sea algo muy parecido a una procesión, la abertura de la ventana de Irurtzun lo compensa todo. Solo yendo por Irurtzun puedo sentir esa sensación única, inigualable de entrar de golpe, sin llamar. Por Bilbao se entra sin darse demasiada cuenta; Castilla engaña, se entromete, sin embargo por Irurtzun es otra historia. Euskal Herria te inunda, te invade, te sacude el polvo de golpe, verdea, te ilumina el alma en dos segundos.

Faltan menos de tres días y las mariposas no dejan de revolotearme en el estómago. Espérame verde, hermosa, encantadora Gipuzkoa que voy con las pilas cargadas y con tantas, pero tantas ganas que las horas se estiran impasibles mientras Ken Zazpi me susurra al oido esa melancolía que solo puede sonar así en euskera, como dice Txus.

miércoles, junio 17

Raro, raro, raro…


No se si me estoy volviendo majareta. No se si tengo un amante y no me acuerdo. No se si me empiezo ya a olvidar de la gente que conozco. No tengo ni idea. Solo se que ayer no fue mi cumpleaños pero que me ha llegado este hermoso ramo a casa vía MRW, pero no tengo ni la más pálida idea de quien es el o la Jovanni que me pone “With Love” en la tarjeta de flores de Holanda.com.
La caja viene a mi nombre (ambos apellidos), dirigida a “la esposa Alcalde Pedáneo” de mi pueblo, o sea el dictador…
Así que si alguno de vosotros ha tenido ganas de gastarse una pasta en este hermoso ramo, o conoce a ese /a desconocido/a, y me lo hace saber, sería genial.
De todas formas, y esperando que no haya sido un mero error, me he sentido muy halagada y muy contenta de recibir este ramo ya que es la primera vez que me mandan flores desde que estoy en España.
Si no logro desvelar la identidad del remitente no importa, es solo por agradecerle y hacerle saber que las rosas amarillas me encantan y huelen deliciosamente frescas.
Gracias Jiovanni!!! (¿?)