



La canción no va dedicada a nadie más que a mí, porque me encanta. O quizás a Gipuzkoa por darme tanto. Y porque una vez Txusman me dijo de lo bonito que sonaban el amor y el desamor en euskera. Y tenía razón. Y porque tanto esta canción y el Lau teilatu me llegan al fondo del alma.
Dice el AEMET que va a llover toda la semana, pero mi corazón ya late muy fuerte porque se acerca el día. Podría escribir lo de siempre, porque las sensaciones han sido siempre las mismas… pero sería redundante y eso me aburre hasta a mí. Han noa!
No me quiero poner sentimental ni mucho menos. Ya sabrás, supongo, que muchas veces, leyendo el blog de Nerim, se me agolpan recuerdos, me vienen ideas a la cabeza sin saber muy bien por qué. Por eso intentaré hacer catarsis, aquí una vez más, y preguntarte por qué nunca tienes el detalle de plantarte en mis sueños o en presencia o en lo que coño te dé la gana o bien puedas y en días así, como el de hoy, me aclares un poco el panorama, mi panorama.
Si lo que querías lograr era que algún día lograse comprenderte en algo, ya sabrás, también, de sobra que lo has conseguido. Pero sigo sin perdonarte muchas cosas, ya lo sabes… Hay cosas que aún, y espero que por siempre, para mí no tienen precio…
En días como hoy necesito mensajes explícitos, sin rodeos y claros para un mente confusa, diluida en brumas, poco cristalina. Mensajes del tipo de los que nunca en tu puta muerte me has dado. Pero seguramente estarás ocupado, como siempre. Antaño era un hermoso despacho cobijado bajo madera que olía a cigarrillos Coronado y a té Lipton, hoy vete tú a saber qué espacio te cobijao si estarás allá arriba o allá abajo. Pero nunca aquí, a mi lado … Y me jode y me cuesta reconocértelo, pero hoy necesito que en forma de brisa, de espectro, de sueño o de lo que coño te dé la gana, y aunque me sepas aún enfadada, me des una señal de que al menos te enteras y me des la mano. A pesar de que aún ni pueda ni quiera nombrarte, ni pueda aún después de tantísimos años llamarte, tan siquiera, “viejo, mi querido viejo.”

Ella no tendrá con él sus “cinco horas” porque voló antes. Un amor tan grande que le llevó a él al ostracismo, dicen, casi a truncar su carrera literaria. ¿Quién describirá mejor ahora a Castilla?
Esta pluma que deja de escribir fue la primera que me mostró a mi, nueva en estas tierras, las dos Españas, la crítica social y el conflicto ideológico de la sociedad española de la post-guerra, nuevas frases hechas, expresiones cargadas de un sentido que a mi no me decía nada a principios de milenio. Leyendo a Delibes aprendí el término "paleto" (de pueblo) sin saber que vivía rodeada de ellos y que mi propio hijo llegaría a serlo.
Ha muerto Miguel Delibes, mi maestro en expresiones tan castellanas como la tierra que me rodea.