Hace tiempo que no tenía un verano tan ajetreado. Las mini-vacaciones del cohete rubio en Madrid me cundieron bastante. Lijé, pasé nogalina y barnicé todos los peldaños de nuestra interminable escalera (mis dedos amarronados dan fe de ello). Terminé de pintar los marcos de la puerta de la cochera que el dictador había dejado en suspenso hace ya varios años. Lavé y planché todas las cortinas y leí hasta la saciedad, bueno, no se si alguna vez me sacio realmente de leer... Siempre sabe a poco.
De la tranquilidad, la calma total y absoluta a la revolución: gente que entra y sale de casa, enanos que vienen y van, tiembre a horas intempestivas y risas, muchas risas.
El cohete rubio y sus "reuniones" en la plaza después de cenar. Es el más pequeño, pero según el resto, indispensable. Por la tarde cavan la mina de diamantes de la esquina de mi casa, por la tarde plaza, fútbol, columpios y por la noche "la reunión". Secreta, íntima, ninguno de los padres sabemos de qué va. Miedo dan, de verdad. A veces pienso si no estrán gestando alguna especie de revolución clandestina. Se la pasan pipa. Esto implica que yo me vaya a la cama a las tantas y mientras él duerme a pata suelta hasta las once de la mañana (su horario habitual desde que es bebé, es a las ocho), yo organizo la casa y me voy al puñetero dentista. no haber ido el año pasado ha pasado factura, y vaya qué factura!
50 kilómetros haciendo que se lo que canto del CD de música en euskera, un cigarro porque viajo sola, el monte de Montejo entrando por la ventana y me doy cuenta de que soy feliz.
Visita sorpresa de un amigo del norte con paseos por el valle y mucha magia. Y la de Sole, a la que espero mientras escribo esto. Llegará esta noche con muchos cuentos sobre sus vacaciones con Manuel por la Galia. Y esta mañana, cambié a Itoitz por Serrat y al escuchar "Decir amigo" me acordé de vos Gustavo, de que hace tiempo que no nos escribimos, desde mi cumpleaños para ser exactos. De hoy no pasa.
Decir amigo
no se hace extraño
cuando se tiene
sed de veinte años
y pocas "pelas".
Y el alma sin mediasuelas.
Decir amigo
es decir lejos
y antes fue decir adiós.
Y ayer y siempre
lo tuyo nuestro
y lo mío de los dos.
Decir amigo
se me figura que
decir amigo
es decir ternura.
Dios y mi canto
saben a quien nombro tanto.
Joan Manuel Serrat.