
¡Cuántos días han pasado y cuántas cosas han sucedido! Cosas relevantes, irrelevantes, irreverentes: de todo un poco, hasta "la Biblia junto al calefón"; todo dependiendo "del cristal con que se mira" decía Campoamor.
Es menester en este día, hacer unos cambios internos y externos. No me voy a desmelenar por fuera al mejor estilo “consejo-de-Mafalda”. Siempre he creído que andar despeinado es de gente “desprolija”. Pero si creo en desmelenarse el alma, sentirse libre pero libre de libertad interna. Es demasiado sabido a estas alturas que puede perfectamente sentirse libre un preso a cadena perpetua (esa que no existe no se por qué motivo en España) y sentirse preso un tío de esos que se creen o piensan que en verdad puede uno siempre ponerse el mundo por montera.
Así es que haciendo el uso de mis libertades como blogger de mi blog, valga la redundancia, decido borrar de un plumazo los carteles contra la homofobia, contra el maltrato a los niños, contra la violencia de género, contra el terrorismo, e incluso el de las diapositivas que mostraban el sitio donde vivo. Y esto no quiere decir que mi corazón no siga estando en contra de lo que estaba o que haya dejado de amar desde lo más profundo de mis entrañas a este valle castellano, ni siga apoyando las buenas causas ni mucho menos. Continúo sin fumar, aunque acumulando un extraño aro fofillo y desagradable alrededor de la cintura, pero que estoy en proceso de quitarme Solo es que siento la necesidad de dejar de hacer alarde. Solo eso. Y yo me entiendo.
En estos días descubrí que cada día creo más en Dios (y menos en la iglesia católica o cualquiera que se le asemeje, es decir en todas las demás), que lo mejor que me ha pasado en la vida, además de estar viva, es mi hijo y que todo es consecuencia de mis pensamientos; que soy yo quien crea mi realidad y que aunque mi única familia sanguínea, geográficamente tangible peina una semi-rapada cabeza primeriza de una aguda pediculosis, no estoy sola.
Pero mi alma hoy se quita el polvo, se desmelena, se libera, se sacude, se menea, se sacude, se disfraza de hada buena aunque sea Halloween. Hoy mi alma muta, conmuta y mejor no sigo con la rima que una es una madre de familia, una señora bien, vamos, que ya me entendéis.
Han pasado muchas cosas. “Dice el periódico” que el Alcorcón goleó al Madrid, Maradona mandó a todo el mundo a hacer puñetas (de fina que es una nomás), Uruguay (el que ganó a Brasil en el Maracaná en el 50, si, parece que fue ayer…) se quedó fuera del mundial, Rajoy se enfadó con Costa y dio un puñetazo a la mesa, porque según sus propias palabras, “Santo Job hay solo uno en la historia”, mientras nadie se termina de enterar por qué Camps y sus secuaces de la trama Gürtel siguen en la calle y Zapatero se negó a ir a la entrega de la medalla a Fran Rivera porque es anti-taurino. Todo esto ocurría mientras yo intentaba e iba logrando… como decirlo… SIMPLIFICAR, aunque “en el diario no hablaban de mi, en la radio no hablaban de mi”.