miércoles, agosto 29

Mi Show de Truman

Siempre me ha gustado el verano, el calor, el relax. Pero estando en el valle nunca he podido disfrutarlo a gusto. Aquí el invierno es muy largo, por lo que normalmente uno está deseando que llegue el verano. Pero al llegar ya agosto, estamos deseando que se acabe.
Quiero que llegue de una vez este 31 de agosto o 2 de septiembre, para poder salir de este Show de Truman particular que me toca vivir cada año, pero aumentado al máximo este. Quiero mis paseos tranquilamente sin cruzarme con nadie que me despiste de mi propósito. Quiero bajar a la plaza a leer un libro y poder hacerlo, quiero que se acaben las preguntas y las respuestas obligadas cuando en lugar de responder te dan ganas de decir "y a tí qué coño te importa."
Quiero que llegue septiembre, quiero mi paz, mi alegría de vuelta, quiero volver a disfrutar de mis sitios sin interrupciones, a mi manera. quiero volver a mi vida normal. Sin quejas de que si por qué no se hace tal o cual en el pueblo, sin comentarios de que si fulana está o no con el hijo del vecino, de si a sultana la llevaron en andas del bar a su casa porque no valía con su cuerpo. No quiero saber ya de nadie ni que nadie sepa de mi. Quiero volver a hacerme invisible. Olvidarme de lo que tengo que olvidarme, recordar las cosas verdaderamente importantes en mi vida y valorar a los verdaderos amigos. Cepillar de mi cerebro y de mi corazón a quienes hayan usado mi cariño cuando les vino en gana para luego patearme a un lado cuando han creído que ya no era necesaria en su vida.
Necesito devolverme a mi misma mi propia vida, que ya está bien. Y el año que viene, planear una escapada de un mes entero a la otra punta de España... o las Seychelles.

domingo, agosto 26

No hay nostalgia peor...

Besos que creyó suyos, caricias que robaba a las noches que no eran siempre suyas. Tardes prestadas de otoños con sabor a sal. Hojas del calendario que volaban sin llegar a nada. Palabras que nunca dijo por miedo a perder lo poco que se le daba. Caricias escondidas, amor que restaba. Súplicas silentes que no se supieron escuchar. Amaneceres rotos. Noches de llanto a mares. Soledad.

Pero aún así el olvido no llegó. Sigue girando en un laberinto, recordando, añorando “lo que nunca jamás sucedió”.

jueves, agosto 23

Me regalaron su tiempo

El lunes comprobé una vez más el verdadero valor de las cosas simples. Que la sencillez de algunos actos vale tanto que puede lograr vencer momentos de melancolía o de tristeza o de preocupación.

El lunes recibí correo. Y no es que no reciba correo nunca. Recibo mails, recibo facturas de teléfono, recibo correo con los extractos bancarios, pero ya casi nunca recibo cartas y haciendo un mea culpa, tampoco las escribo.

Esperaba el libro de Ysabel por correo. Mía había prometido enviármelo. Entonces cuando el lunes por la tarde mientrasestaba sentada al sol y llegó el correo con un sobre verde me emocioné. Pero también me emocioné porque llegó pronto, más de lo que me imaginé, y porque Ysabel se había tomado la molestia de dedicármelo, pero lo que más me emocionó fue un sobre pálido de papel reciclado. Un sobre humilde aunque seguro vale más que cualquier sobre normal de papel blanco. Y las líneas en él me embargaron de dicha.

Mía quitó a su tiempo de dicha de estos momentos, un rato para conectar con Ysabel, conseguir un sobre y un papel reciclado y escribirme unas líneas y mandarme el libro por correo. E Ysabel se hizo un hueco para escribirme una dedicatoria.

“Amigas desconocidas”, como dices tú Ysabel, gracias por el libro que estoy leyendo con un gusto indescriptible, pero por sobre todo gracias por vuestro tiempo. Ese fue el mejor regalo que me habéis enviado con el paquete que llegó el lunes a mi rincón soriano desde la otra punta de España. Del sol al fresco. Del mar a la montaña. Muchas gracias.

martes, agosto 21

El concepto de "nadie"

Cuando alguien me cuenta algo y me dice: No se lo digas a nadie. Ese “nadie”, para mi significa nadie, ninguna persona, absolutamente ningún alma viviente a mi alrededor o a kilómetros de distancia incluyendo perros, gatos o gallinas. Ese es mi concepto de “nadie”.

Pero para alguna gente decirles “No se lo digas a nadie”, es decirles, “convierte mi secreto, en un secreto a voces”. El concepto de “nadie”, se distorsiona. Aparentemente, “nadie”, no incluye a novios, cónyuges, el vecino al que se le cuenta todo, incluso los secretos de los demás. El vecino al que se le cuenta cuando la niña tuvo la regla por primera vez o si el marido vino borracho anoche, o si no se aguanta a la suegra.

Y cada vez que caigo en la cuenta de que mi concepto de NADIE, es diferente que el de los demás, ya confié algún secretillo a alguien, que no traicionó mi confianza, porque solamente se lo contó a su marido, o a su vecino al que le cuenta hasta cuántas veces hizo pis esta mañana.

Pero yo no puedo evitar sentirme traicionada. Y no puedo evitar sentirme idiota por confiar. Y no puedo evitar prometerme a misma recordar lo que siempre decía mi abuelo: Si quieres que algo permanezca realmente secreto, NO SE LO CUENTES A ABSOLUTAMENTE NADIE.

sábado, agosto 18

El banquero y el pescador.

Un banquero inversor estaba en el muelle de una pequeña aldea de la costa cuando atracó un pequeño bote con solo un pescador. Dentro del pequeño bote había varios atunes amarillos de gran tamaño. El banquero felicitó al pescador por la calidad de su pesca y le preguntó cuánto tiempo le había llevado pescarlos.

El pescador le respondió: “Poco tiempo.” Y el banquero entonces preguntó: “Por qué no te quedaste más tiempo para coger más peces?”

El pescador dijo:” Con esto tengo más que suficiente para cubrir las necesidades de mi familia.”

El banquero luego preguntó: “Pero qué haces con el resto de tu tiempo?”

El pescador dijo:” Duermo hasta tarde, pesco un poco, juego con mis hijos, doy paseos con mi esposa, cada noche paseo por la aldea donde me tomo una copa de vino y toco la guitarra con mis amigos. Como puede ver, tengo una vida plena y bastante ocupada.”

El banquero se burló diciendo: “Yo tengo un master en administración de empresas de la Universidad de Harvard y puedo ayudarte. Deberías pasar más tiempo pescando; y con las ganancias, comprar un bote más grande! Con las ganancias de ese bote más grande podrías tener varios botes. Eventualmente tendrías una flota de botes de pesca. En lugar de vender lo que pesques a un intermediario lo venderías directamente al exportador, finalmente abriendo tu propia industria de enlatados. Podrías controlar el producto, la exportación y la distribución. Deberías dejar esta pequeña aldea de pescadores y mudarte a la capital. Después de eso, quién sabe, comerte el mundo!”
El pescador preguntó: “Pero, cuánto tiempo me llevaría?”

A lo que el banquero contestó: “ Yo diría unos 15 o 20 años.”

“Y luego qué?” preguntó el pescador.

El banquero se rió y dijo: “Esa es la mejor parte! Cuando llegue el momento, pondrías tu negocio en venta y te haría rico; harías millones!”
”Millones? … Y luego qué?” dijo el pescador y lo siguió pinchando.

El banquero dijo: “Entonces te jubilarías, te mudarías a una aldea de pescadores de la costa donde poder dormir hasta tarde, pescar un poco, jugar con tus hijos, dar románticos paseos con tu esposa, y por las noches beberte una copa de vino, tocar la guitarra y cantar con tus amigos!”

A lo que el pescador meditó: “ ¿No es curioso? No es eso exactamente lo que estoy haciendo ahora mismo?”

Lo importante es lo que quieres en la vida desde el principio y no te equivocarás. Comienza tu vida con el final en mente.

jueves, agosto 16

Raro, raro domingo


Abulia, apatía, descontento. Se metieron en mi cuerpo aquel domingo. La pereza se introdujo en cada orificio de mi cuerpo. Ni siquiera me sacudió al entrar porque mis músculos también habían entrado en huelga. Ni un ápice me moví del mullido sofá que aguantaba la pesadez de mis huesos.


Cayeron mis párpados “pesados como juicios”, se enlazaron mis neuronas en una quietud imposible. Mis manos dejaron de aletear. Mis fibras se sumaron al descanso, mis nervios se declararon ineptos. El silencio fue el mejor llamado. Las urgencias se desvanecieron en el aire. La calma obligada emergió de las profundidades de mi alma.


La prisa se detuvo. El olvido se comió mis recuerdos. El presente se mezcló incongruentemente con el infinito placer de verse envuelto en brazos de la flojedad. Mis sentidos, se apagaron unánimemente. La nada lo invadió todo.


Raro, raro domingo en soledad.

miércoles, agosto 15

DE MOMENTO ...


Y NO FELICITEIS NI NADA POR EL ESTILO QUE AÚN ESTAMOS EN FASE DE PRUEBA OBLIGADA. OBLIGADISIMA.

martes, agosto 14

Los niños aprenden lo que viven







Si un niño vive con crítica, aprende a condenar



Si un niño vive con hostilidad, aprende a pelear.



Si un niño vive con miedo, aprende a ser aprehensivo.



Si un niño vive con lástima, aprende a sentir pena por sí mismo.



Si un niño vive con el ridículo, aprende a ser tímido.



Si un niño vive con celos, aprende a ser envidioso.



Si un niño vive con vergüenza, aprende a sentirse culpable.



Si un niño vive con estímulo, aprende a confiar.



Si un niño vive con tolerancia, aprende a ser paciente.



Si un niño vive con elogios, aprende a valorar.



Si un niño vive con aceptación, aprende a amar.



. Si un niño vive con aprobación, aprende a gustarse a si mismo.



Si un niño vive con reconocimiento, aprende que es bueno tener metas.



Si un niño vive compartiendo, aprende a ser generoso.



Si un niño vive con honestidad, aprende a ser veraz.



Si un niño vive con equidad, aprende a ser justo.



Si un niño vive con amabilidad y consideración, aprende a respetar.



Si un niño vive con seguridad, aprende a tener fe en si mismo y en aquellos que lo rodean.



Si un niño vive con amistad, aprende que el mundo es un buen lugar donde vivir.





Extraído y traducido del libro CHILDREN LEARN WHAT THEY LIVE
©1998 by Dorothy Law Nolte and Rachel Harris
El poema “Children Learn What They Live”



http://www.joyfulministry.com/learnt.htm







domingo, agosto 12

Matineé de sábado

"Se pueden escribir varios libros con las cosas que papá no sabe". Con estas y otras perlas más me sorprendió Ratatouille.
Llevaba casi 7 años sin ir al cine. Así que ayer sábado decidí llevar al cohete rubio. No era su primera vez, él ya había ido un par de veces. No así, yo.

Debo aclarar que odio a los roedores de cualquier tipo. De hecho, cuando la avalancha de ratas venía hacia mi, cerraba los ojos como antaño hacía en el Tren Fantasma del Parque Rodó. Pero la peli me encantó. O tal vez fue esa sensación casi olvidada de las palomitas en el regazo, el sonido en estéreo imposible de copiarse en casa, el hormigueo que produce la música en la sala. Ese miedo cuando el protagonista corre peligro, los estruendos del cine, el vivir la peli. Y la cara de asombro de mi acompañante, los ojos saliéndosele de las órbitas y exclamando un "Hala!", cada vez que Remy escapaba.
Cuántos recuerdos me trajo esta tarde. Palomitas saladas que no se podían comparar a las bañadas de miel del cine Glucksman en el primer intermedio. Después de la segunda peli venían los frankfurters con mostaza, el olor al pan calentito, la coca-cola fría. Desde las 2 de la tarde a las 6 de cada domingo, nosotros estábamos en la matineé.
Ayer era una sola la peli, las palomitas, saladas, y no había carritos de frankfurters ni espumitas rosadas antes de entrar a la sala tres de ocho del centro comercial de Soria. Sin embargo, disfruté de la peli, pero mucho más de la vivencia , así que aunque nos lleve 100 km ir al cine, la semana que viene toca: Locos por el Surf o Los Simpsons, que es la que yo quiero ver en realidad. Pero Martín ya la ha visto en vídeo, así que seguramente veremos la primera. Qué más da: debemos aprovechar que se avecinan otros tiempos...

viernes, agosto 10

Wherever you are, whatever you do

Leyendo mi blog en detalle, descubrió mi adolescencia real. No la que él vivió conmigo, sino el lado oscuro, el lado oculto. Esa parte que nunca le conté, esa parte que nunca sospechó. y se preguntó qué estaba haciendo él mientras yo no era feliz. Entonces me escribió un mail que me llegó especialmente al corazón.
El no sabía de mis noches en pena, de mi falta de libertad, de mis sueños de escapar. Y tampoco sabía hasta hace unos días que él era mi llama, mi motor, mi mayor apoyo. Por eso hoy debo
rectificar. Siempre digo que si tuviera que volver a mi adolescencia me suicidaría. Pero hoy, en honor a la verdad, debo rectificar.
Si tuviera que volver, volvería a mis largas charlas con él, a nuestros paseos en moto, a las tardes en el Paso de las Piedras, a los mates compartidos, a las tardes de estudio. A sus orejas tan grandes como su corazón, y no por tamaño, sino por saber escuchar, horas y horas. A su paciencia, a su cariño, a su comprensión en momentos chungos posteriores.
Se lo dije, y os lo cuento. Cuando pienso en AMIGO, pienso en él. Y no porque sea en verdad el único amigo del sexo opuesto que he tenido y tengo. Sino porque su amistad es grande, es duradera, es eterna.
Este diciembre no pudimos entablar esa charla mano a mano que deseábamos porque las condiciones no se dieron. Porque pesaron más otras cosas, porque ambos priorizamos a quienes nos rodean a diario. No se dio, y el tiempo juntos nos supo a poco. Y mi viaje, tal vez, quedó incompleto. Pero allí estuvo, allí estuve, una vez más. Porque el cariño infinito de la verdadera amistad no se mide en tiempo y en este caso ni quisiera en calidad. Porque el cariño no se olvida, porque los ratos y la vida compartida no lo borran ni unas horas, ni un momento. En la balanza, el cariño pesa más.
Decir AMIGO, para mi es decir Gustavo. Es decir estar, es decir escuchar, es decir compartir. Aunque sea en la distancia, aunque sea con un enorme mar de por medio y años sin escuchar su voz. Decir AMIGO es decir te quiero sin ponerse colorado. Es darse un abrazo sin sentirse avergonzado.
Hay amigos eternos, amigos que son de piel y otros que son -como se dice por el sur- amigos de fierro. Ese es Gustavo, el mismo que hace ya más de veinte años me escribió:

"Vayas donde vayas, estés donde estés, seremos siempre amigos"

miércoles, agosto 8

Un meme para acabar con mi apatía

Hoy es la fiesta en el pueblo y me inunda una profunda apatía. El aburrimiento me circunda irremediablemente. Por eso, para intentar combatir estos sentimientos totalmente inapropiados para un día como este y más raros que yo bebiendo Pepsi (va por ti Charru, jaja), me prendo a este meme que indirectamente me pasa Nerim desde su Cajón Secreto. Mientras desempolvo la neurona, voy intentando que la abulia se vaya transformando en la alegría que suele invadirme los días de fiesta en el pueblo. (Hoy no me aguanto ni yo) Ahí va el meme:

SI YO FUERA:

- un mes sería: JULIO, porque hace calor, pero no sofoca y aún se puede caminar por el pueblo sin toparte con nadie (Uy, Dios, cómo estoy!!!!)
- un día de la semana: SÁBADO, porque todavía me queda el domingo para no pensar en trabajar.
- un planeta: VENUS, porque brilla y a mi hoy lo que me hace falta es brillar.
- una hora del día: LAS TRES DE LA TARDE, la hora de la siesta. (si, también estoy cansada)
- una bebida: Iba a poner agua por lo pura, por lo límpida, pero la verdad que lo único que a mí lo que me saca la sed es la COCA-COLA (ni light, ni Zero, ni descafeinada, la original con muchas burbujas para hincharte, mucha cafeína para ponerte a cien y azúcar para engordar, esa)
- una fruta: MELOCOTÓN, porque es suave, aromático, dulce y riquísimo.
- un sabor: DULCE, como el resto de mi vida excepto días como hoy.
- un olor: el del QUARTZ DE MOLYNEAUX, aunque ya haga veinte años que pasó de moda.
- un postre: LOS PANQUEQUES DE DULCE DE LECHE.
- una comida: PASTA CASERA con salsa bolognesa y abundante queso mozzarella.
- una parte del cuerpo: LOS OJOS, para ver, mirar, contemplar.
- un CD: Algún recopilatorio de SERRAT, SABINA Y SILVIO RODRIGUEZ, to' junto.
- una canción: DE VEZ EN CUANDO LA VIDA, de Serrat
- una asignatura: INGLÉS, faltaba más.
- un deporte: EL SKI. (Aunque ahora mismo mi deporte favorito es tumbarme en el sofá sin hacer nada)
- un número: el 7, porque sabe fresco, me da suerte, es lindo.
- una edad: 39, LA QUE TENGO, porque a pesar de este día, soy feliz.
- un color: AZUL, porque me recuerda al mar, tan lejano.
- una ciudad: BUENOS AIRES, pero hace veinte años.
- un pueblo: BRIGHTON, con sus cream teas, sus lanes, su olor a mar, su Royal Pavilion, sus pubs, sus lagers. *
- una carrera: LA MIA, licenciatura en Filología Inglesa, que le llaman por aquí. Profesorado de inglés, se dice por el sur.
- un país: INGLATERRA, no doubt.
- un sentimiento: LA AMISTAD.
- una virtud: LA HONESTIDAD.
- un invento: el ordenador ( en días como hoy es el único que me aguanta)
- una peli: EL LADO OSCURO DEL CORAZÓN.
- un actor: GENE HACKMAN
- una actriz: SANDRA BULLOCK.
- un artista /banda: FREDDY MERCURI /QUEEN
- un libro: cualquiera de SIDNEY SHELDON
- un personaje histórico: EVITA *

Los dos que tienen un asterisco al final los agregué yo, porque me dió la gana. Bueno, chicos después de este arranque de sinceridad extrema, solo me comprenderéis aquellos que habéis tenido un día de mierda sin motivo ni razón aparente como es el caso, en el día de hoy. Si llamo a alguno por teléfono esta madrugada será para pedir asilo porque mi marido me ha echado de casa. Y si no sabéis nada de mi en los próximos días es porque literalmente, me ha matado. No será su culpa, quien me conoce en este estado, lo apoyará, a que si, Su. Mira cómo estaré que ni fotos tengo ganas de subir. ¡La madre que me parió!

lunes, agosto 6

La verdadera diferencia entre lo grande y lo pequeño

Cuando alguien le dijo a Napoleón Bonaparte que era pequeño, éste respondió que no se confundiera. Una cosa es ser bajito y otra muy distinta es ser pequeño.



Él es pequeño de tamaño, pero grande, muy grande. Cuando el sol o el agua de mar lo envuelven, sus ojos azules se vuelven transparentes. Sus manitas diminutas dibujan maravillas solo para mi. Cuando me abraza, lo hace de verdad y da besos mojados con amor infinito.Dice te quiero cuando su nivel de amor está muy alto, muy alto.
El no lleva mochila alguna y no sabe lo que es mirar atrás. Ama la vida por encima de todo. Tanto lo emociona un juguete nuevo como una piedra que encontró en el valle, que para él es tan preciosa como ningún diamante puede llegar a ser. Se entretiene tanto con una peli como siguiendo el camino sinuoso de alguna hormiga hasta el hormiguero.
El se ríe a carcajadas por en lugar de tirar el bote vacío de yogur a la basura, lo metió en la nevera. El se emociona al ver su liebre de peluche por la noche. A él, que con un beso mío o con el agua mágica de la fuente del pueblo se le curan las heridas. El, que si pudiera volar volaría al País de Nunca jamás, que si fuera un a animal, sería un león, y si pudiera ser un personaje, sería piecito o Balto. El que es sabio, él que es grande. Lo más grande del mundo mundial.

domingo, agosto 5

Historias del pueblo


- Buenas Felipe.

- Buenas, niña.

- Qué raro usted por la plaza a estas horas?

- Es que estoy cansado, ya no valgo andar en el huerto a estas horas. Que ya son muchos años, tú.


Y así empezamos a hablar, y sin quererlo el tema giró hacia Franco, la Falange, la República, la guerra …

-Pero aquí durante la guerra del 36 ni se enteraron ustedes, no, Felipe?

- Ja, ja, ja. Que no nos enteramos dices, que no nos enteramos. Si desde aquí se oían los bombardeos. Tenía yo catorce años o así.

- De verdad? No me engaña?

- Anda que no, la Virgen! No ves que estábamos sin ningún ruido ni de coches ni de nada. Se oía desde Campisábalos, en Guadalajara, aquí nomás. No ves que ahí estaba el frente?

- Qué frente, Felipe, qué dice.

- El de los republicanos y los Falangistas, hombre! El tió fulano y tió mengano, que eran primos carnales estuvieron en el frente de Campisábalos. Enfrentados sin saberlo. Yo viví to’ eso. A mí que no me cuenten de historia porque yo la viví.

Si es que aquí mismo en Cañicera vivió y enseñó La Pasionaria.

- La Pasionaria?

- Si, mujer, La Pasionaria! Enseñaba en Cañicera y cuando vinieron a por ella, tiraron toda su ropa a la calle.

- Pero era Republicana o Falangista?

- Esa venía de “los vascos”. De allí venía...

- Un respeto Felipe, que yo tengo sangre vasca…

- Y quien te dice algo. Te digo que no podía ser falangista. (En realidad era comunista) Los vascos no estaban a favor de Franco. Y la Falange eran los de Franco.

- Ah, perdóneme!

- Nada, hombre, nada.

- Y usted, de qué bando era?

- Yo, ja, ja, ja. Yo de la tierra, de sembrar garbanzos y judías. Y de esconderlas en los pajares entre la paja junto con el trigo.

- Para esconderlo?

- Hombre, cuando venían los de Franco arrasaban con todo.

- Entonces era Republicano.

- Pero no te digo que yo tenía catorce años… si que venían de uno y otro bando aquí al mismísimo pueblo a lanzar los “mitínes” esos, si que venían. Si aquí hasta estuvo el Primo de Rivera ese, fíjate. Pero figúrate que yo estaba ocupado en otras cosas. En trabajar y en esconder la comida. Y a salir al campo con una yunta de machos. A partirme el lomo trabajando, de sol a sol. Aunque iba a la escuela. Yo aún se me las tablas de multiplicar, y dividir siempre se me dio bien. Si que se me dio bien…Y luego me vienen a decir que por aquí no pasó la guerra, hombre…

- Me deja helada, Felipe. Voy a buscar eso de La Pasionaria en Internet.

- En lo qué?

- En el ordenador.

- Y tú crees que saldrá que vivió en Cañicera?

- Pues no lo se, si lo veo le cuento.

- Pues si que me haría ilusión saber si eso aparece en el ordenador, fíjate.

- Le prometo que lo miraré y se lo digo.

- A ver si es verdad. Ya te contaré más historias. Veo que te gusta escuchar.

- Es para mi una placer hablar con usted. Para mi es usted un libro abierto.

- Me cagüen, un libro abierto, dice…qué moza ésta… un libro abierto… Bueno, me voy a meter el burro a la cuadra. Recuerda de mirar eso de la Pasionaria, que me hace ilusión.

- Se lo prometo. Hasta mañana, Felipe.

- Hasta mañana.

Y se va despacio hasta que ve a su mujer y le dice:

- Eeeeh, mira lo que me dice la del Jacinto, que va a buscar en el ordenador a ver a si le dice algo ese cacharro de La Pasionaria


Y me dejó sentada en el banco al borde del pilón pensando. Sobre todo en lo ignorante que era...yo. En lo poco que sabía de la vida. En la sencillez de este hombre con tanta sabiduría. Y en la falta de "orejas" que tenemos los que no hemos pasado aún los cuarenta, a menudo. En lo feliz que me hizo saber que convivo bajo el mismo cielo con alguien que fue parte de la historia. Y así, cabizbaja y meditabunda, me alejé hacia mi casa, sabiendo que había vivido un momento único, irrepetible. Uno de esos momentos que uno atesora en el corazón.

viernes, agosto 3

De rodillas rotas

Este ha sido el verano de las rodillas rotas. No se por qué, pero en veranos anteriores mi peque no había sufrido caídas que le dejasen lesionado. Si, lesionado, porque parece que se muere de dolor… cuando ando yo en la vuelta, claro está. Es girarme y la pata coja y la mueca de dolor desaparecen como por arte de magia.

En sus rodillas se dibujan mapas indescifrables de países desconocidos. En cuanto la costrilla cae, aparece otro lamparón de color rojo. Rojo sangre. Correr a por el Betadine, lavar con agua y jabón, desinfectar la herida, soplar hasta dejarme los pulmones vacíos de aire para evitar el escozor.

Y ser transportada a los años setenta donde el sabor a miel en la boca y la adrenalina de subirme a los árboles era superior a mi. Daban igual las advertencias de mi madre de castigos o los recordatorios de que cuando fuera una mujer adulta lo lamentaría. A mi, niña mono, trepadora de higueras frondosas o de melocotoneros en flor, el futuro de mis rodillas me daba igual.

Es más, me sigue dando igual. Porque aquellas cicatrices son testimonio inigualable de mis aventuras. La cicatriz de la caída de melocotonero del baldío de al lado. La del raspón en la higuera, la de la caída de la moto con 15 años. Cada una tiene su historia, y cada una cuenta mi historia. Qué más da que estén ahí, si cuando quiero las puedo disfrazar de media de lycra. Qué más da si la sensación de ver todo desde allí arriba no tiene parangón. Ni el olor de los melocotones maduros, ni el dulce néctar resbalando por la comisura de mi boca, ni del frescor de las hojas de la higuera puede igualarse a nada.

Por todo eso y mucho más, ayer subí a mi hijo a la encina de la entrada del pueblo. Lo subí lo más alto que pude para que aprenda que ese tipo de travesuras conforman las pequeñas cosas de la niñez a las que dará valor cuando sea adulto. Agregando, por supuesto, su propia lista de aventuras-travesuras, las que seguramente yo algún día reprobaré en voz alta, pero con una sonrisa interna, con una complacencia infinita por saberme la madre de un buscador de sensaciones como lo he sido y lo soy yo.

miércoles, agosto 1

¡Que viva España!

Nací en Uruguay hace casi 40 años. Me fui de allí en el año 2000 gracias a la nefasta actuación de los gobiernos que estaban en la presidencia hasta ese momento.

Entré a España ilegalmente. Nadie me maltrató. Sin embargo, cuando este diciembre pasado fui a Uruguay con mi marido e hijo españoles, no puedo decir que el trato que recibieron ellos al entrar a Uruguay haya sido tan "amable ni tan expeditivo" como el que recibí yo al entrar a España. En Barajas, si está todo bien, entre el momento en que se pone el pasaporte encima del mostrador y el que entregan el pasaporte sellado, pasan segundos. Mi esposo e hijo tardaron más de quince minutos para que les entregaran el pasaporte en la aduana uruguaya, con miles de advertencias, aclarando el tiempo que podían permanecer en el país. Lo dejaron muy claro. No se para qué, pero lo dejaron muy claro. Tal vez temían que se quedaran a vivir.

Esta semana esperábamos familiares que venían de visita desde allí y no sabía si íbamos a llegar a verlos, aunque tenían todo en regla y más del dinero requerido para entrar a España. Y es la primera vez que me ocurre esto, porque mis familiares han entrado y salido de este país sin absolutamente ningún problema, pero ante el revuelo producido estos días, hemos pasado días de angustia, aunque sigo pensando que algún motivo ha habido para que deportaran a esos 9 uruguayos.

Desde allí no saben lo mal que se pasa cuando esperas un avión después de haber leído en la prensa uruguaya las barbaridades que hemos leído.

Este lunes, mi familia entró a Barajas de la misma manera en que entré yo hace casi siete años. No les pidieron absolutamente nada. Ni siquiera la carta de invitación que traían. Pero también entró gente SIN carta de invitación y con 50 euros en los bolsillos porque tuvieron la suerte de que no les pidieron nada. Entonces, me pregunto: ¿qué es lo que los uruguayos que entran a España pretenden? Se sabe que Europa en general es más cara, mucho más cara que Uruguay. ¿Cómo pueden pretender hacer creer a cualquier funcionario de Barajas, o cualquier otro aeropuerto europeo que entran de turismo con cincuenta euros que no les llega para pagar ni una noche de hotel en España?

Yo entiendo la desesperación de la gente, yo comprendo que muchos de ellos no tienen verdaderamente más de 100 euros para venir. Pero si no los dejan entrar, que no mientan o que no exageren las cosas porque tantos los familiares que están en Uruguay o los que estamos en España sufrimos horrores. No me creo que les hayan roto cartas de invitación, ni contratos de trabajo como he leído en prensa montevideana, para ser exactos. No me creo que les hayan pegado. Ni que les hayan negado una aspirina. Llevo casi 7 años aquí, uno de los cuales no tuve papeles. Conozco gente que ha entrado a trabajar últimamente, pasándose, como hice yo, como turistas. Nunca he oído, entre las personas que conozco, que les hayan maltratado. Sin embargo las historias de principio de siglo que contaba mi abuelo al entrar al Uruguay no eran demasiado amables. ¿No les llamaban tanos, o franchutes o gaitas, o gallegos independientemente de si venían de Galicia o de Asturias? ¿No les cambiaban los apellidos porque si, al entrar? ¿Estamos seguros que no se les trataba como ciudadanos de tercera clase? O es que no tenemos memoria, coño!!! Qué nos venimos ahora a dar de santos, de hospitalarios!!

Lo único que han logrado con todo esto, es preocupar a la gente más de lo debido, sobre todo a los que ya tenían pasaje de ida y vuelta, reserva de hotel o carta de invitación. Y a los familiares. La angustia es indescriptible. Una cosa es informar, otra muy distinta es asustar.

Quisiera recalcar, que para venir se necesita una carta de invitación, expedida por Policía de España, que ese trámite demora ahora casi tres meses, 600 euros por persona y 63 euros por día de estancia. Que el Consulado Uruguayo dice no poder hacer nada si no les dejan entrar, ni siquiera se comprometen a pasar información a los familiares que están en España, sobre la situación de las personas que serán deportadas.

Permítanme decirles, con todo mi respeto, que si no hubieran los gobiernos dejado al país en las condiciones que lo dejaron, hoy muchos, la gran mayoría de los emigrantes seguirían allí, siguiendo con sus vidas, sus trabajos y sus familias. Y nada de esto hubiera ocurrido. Porque la desesperación de la gente por salir a Europa o a Estados Unidos, es responsabilidad de los gobiernos. Nadie sale para poder comprarse un Audi ni un Mercedes. Nadie elige dejarlo todo atrás y venirse a la aventura. Es un hecho a lo que fue o ha sido empujado. No en vano, somos cientos de miles los que andamos por el mundo. Cientos de miles a los que se nos dijo ( el presidente de turno) hace 7 años que si no íbamos a poner el hombro, que nos fuéramos, pero que nos olvidáramos de recibir apoyo ninguno del gobierno uruguayo. Y cumplieron, en eso si que cumplieron.

Y si, ¡que viva España! Y no “a pesar de todo” como escribe ayer un diputado del Partido Colorado en el Diario LaRepública de Montevideo. Que viva España, porque miles de uruguayos, miles, gozan de una Seguridad Social en condiciones, un trabajo y sueldos acordes, y la certeza de que van a poder comprar a sus hijos lo indispensable para vivir dignamente. Aquí nadie se va a hacer rico, pero pueden trabajar y comer y darse “unos lujos” que allí nunca hubieran podido.

Nueve deportados tiran mucho, pero no se olviden que España alberga a miles que no tuvieron problemas, ni los tienen. Y dejémonos ya de proselitismo injusto que ya está bien. No nos creamos tan superados cuando los negros son un ghetto en Montevideo, viviendo en un barrio para negros. Que sería muy, muy raro que un uruguayo se casara con un chino de los que viven en la capital, y que ningún uruguayo se "junta" con los rusos que viven en Río Negro. Que a la gente del norte argentino, Perú les llamamos indios, pero despectivamente y nos vanagloriamos de que Uruguay es el único país de Sudamérica que no tiene indios.

Y por último, y para ser al menos yo justa porque como se dice por aquí, es de bien nacido ser agradecido. ¡Que viva España!