lunes, marzo 31

Gipuzkoa, siempre Gipuzkoa

Estos días sonará un tanto … (no se cómo describirlo) hablar de Azpeitia. Hoy me resulta doloroso hablar de Azpeitia. Pero por allí siguió nuestro viaje por tierras vascas. No hubo víctimas, pero me duele porque estas cosas no hacen más que alejar a la gente de Euskadi.

Día 3: Gipuzkoa

La visita a Legazpi (Legazpia, en castellano, como se empeñó en corregirnos un mañico* que paramos para preguntar si íbamos bien, estaba pendiente desde el año pasado, cuando en dirección a ese pueblo, el cohete rubio recordó que "necesitaba ir a Donosti". Si, imagináis bien, en Donosti** hay un tiovivo estilo Belle Epoque de la “hosti”, y es nuestra parada obligada porque le puede…

Debo decir que Legazpi es muy bonito y aunque hasta abril no se puede hacer la Ruta Obrera, la antigua ferrería de Mirandaola no tiene desperdicios. Los ruidos, los olores, la vista y el tacto de antaño quedan grabados.
Reproducciones audiovisuales en tres dimensiones que contrastan con el recuerdo de tiempos remotos. Descubrimientos asombrosos, como por ejemplo que Martín (nombre del cohete rubio, es el más común entre los ferrones (trabajadores del hierro) en Gipuzkoa. Y que las “matxinadas” eran sus revueltas. Y el preguntarme qué duende me sopló el nombre de mi hijo y el haberle llamado “”Martintxo” desde siempre sin saber… Y que Matxin es el diminutivo de Martín en Euskera. Magia que ocurre cuando uno está abierto a ella... Misterios que entraña esa tierra para mí.
Pintxos de tortilla de setas que te hacen cerrar los ojos para disfrutar de tamaño sabor en Legazpi. Txacoli fresquito.

El santuario avant-garde de la virgen de Arantzazu vale la pena más que nada por el entorno donde está enclavado.

Comida en una jatetxea colina abajo: sopa de marisco y lubina al horno y obviar postres para poder pillar el tren a vapor de Azpeitia que no llegamos a alcanzar, de todos modos.

Museo del tren, montar en un antiguo tranvía de Zaragoza, museo de trajes y relojes. Y la primera palabrota que oigo de los labios de mi hijo (lo prometo, nunca había dicho palabrotas … delante de mí…) “Estoy hasta los cojones de museos”… (glup)



Llegamos a Endara agotados, pero felices.

* Originario de Zaragoza (O de toda la comunidad de Aragón, vaya uno a saber)

** Donosti(Donostia) San Sebastián en Euskera.

miércoles, marzo 26

Con el alma abierta para contarlo

Día 2: Bizkaia
Desayunamos al abrigo del calor de Endara y nos dirigimos hacia el bosque de Oma. Podría usar las palabras del "dictador" y decir que es un timo, pero no puedo ser objetiva. Si bien fue lo único que no me volvió loca, no me arrepiento de haber ido aunque sea por haber admirado ese paisaje.




Luego vino Gernika ...



"De Gernika escribió Russeau“

es el pueblo más feliz del mundo".

A Gernika la pintó Picasso

con óleo y rabia

como un amasijo de cuerpos

en blanco y negro,

para que nunca olvidáramos

el horror sin sentido

de la destrucción salvaje y gratuita

con la que aquel bombardeo del 26 de abril de 1937,

día de mercado,

quiso borrar del mapa una villa

desarmada carente de interés estratégico.


A Gernika me acerqué yo


con el alma abierta para contarlo."



La impresionante reproducción del Guernica de Picasso en un muro cualquiera, fue testigo de mi callejear sin rumbo e incansablemente por la ciudad. Como si tratase de que esas calles me metieran a prepo en una máquina del tiempo y me transportara a aquellos días. Y me dije: Loca, debo estar loca. Ya he dicho alguna vez que esta pintura siempre ha simbolizado mucho para mí. Quizás por ser madre lo que más me ha impactado de la obra desde que la vi la primera vez hace ya muchos años, es la mujer con su hijo muerto en el regazo que aparece a la izquierda. Por ser humano, cada parte de la obra por mostrar la incoherencia y lo absurdo de cualquier guerra.

.



Se dice que ya en 1940, con París ocupado por los nazis, un oficial alemán, ante la foto de una reproducción del Guernica, le preguntó a Picasso que si era él quien había hecho eso. El pintor respondió: "No, han sido ustedes"



El Museo de la Paz de Gernika: aún se me eriza la piel. Sentir el tañir de campanas de cualquier iglesia nunca será lo mismo ya para mí. Las campanadas en Gernika antes del ataque significaban peligro. En el museo se recrea de una manera espectacular el momento del bombardeo sobre la ciudad, los ruidos del antes, del durante y del después. Así quedó Gernika después del bombardeo:




El Museo de Euskal Herria, me demostró una vez más, que todo aquello no es España. Lo siento si hiero los sentimientos de alguien, de verdad, pero no puedo evitar decirlo. Cada paso dado dentro de ese museo me lo aseguraba más aún. Allí llegué a comprender el significado de esa palabra en toda su dimensión. Me di cuenta por primera vez, realmente, de las diferencias. Llegué a contestarme muchos por qué y encontré respùestas a mis infinitas preguntas.
Sigo repudiando la violencia en todas su formas- aún en las mías-, pero recién aquella tarde "comprendí", que no es lo mismo que entender. Pero aún ignoraba lo que me quedaba por delante...

lunes, marzo 24

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Euskalherria: atsegin handiz


Día 1: Endara.
La ventana de Irutzun desplegó sus encantos hacia el norte, al verdor de esos montes ya tan míos. Al olor de mis ancestros, a esa humedad que envuelve tan amistosamente y Euskadi nos tendió la mano, y nos abrió los brazos y nos dio cobijo durante 4 maravillosos días que una vez más me supieron a poco.
El calor del fuego de la chimenea de Endara, ese caserío vasco del siglo XVII donde me siento siempre en casa, nos albergó cada noche. Conversación que ya se va haciendo costumbre con Arantxa compartiendo sentimientos cercanos sobre este país que no deja de sorprenderme, que es casi ya tan mío como suyo. De ella que ha nacido allí y mío que me voy sintiendo tan vasca como mis antepasados nacidos en la tierra (mal que les pese a algunos).
Cena en Pasaia: sopa de pescado inigualable con vieiras rellenas, un manjar bañado en txakoli de la taberna del loro que tanto le gusta a Martín.
Endara transporta al pasado. me huele a delicioso perfume a maderas añejas y a café recién hecho. Me sabe a naranjas recién exprimidas y a té rojo con limón; a tostadas con mantequilla y mermeladas caseras del tipo que se te antoje y a bizcocho de naranja hecho en casa. Enclavado sobre un tapiz verde salpicado por flores, enredaderas y árboles frondosos, Endara invita al descanso.
Grandes ventanales por los que se deslizan cristalinas las gotas de lluvia cuyo recuerdo me pone ahora mismo melancólica. La ventana de Marla, "nuestra" habitación, se abre al contraste de los colores más diversos: los marrones y rojos testigos de los últimos vestigios de un otoño lejano, el verde característico y el gris plomizo del cielo que nos acompañó durante estos días.
Más caseríos en lontananza, nieve casi al nivel del mar, lluvia que increíblemente no molesta porque somos conscientes de que para poder disfrutar de ese verde particular, es preciso agradecer la lluvia.
Endara es todo eso y mucho más, pero me faltan palabras porque es difícil plasmar aquí esos sentimientos. Para llegar a comprenderlo deberíais pasaros por allí. Y os lo recomiendo, aunque debo advertiros que causa una adicción tan fuerte que es difícil desprenderse. Una adicción a la cual me niego a dejar.
Mañana más. Este es solo el comienzo de cuatro días de ensueño.
Aquí os dejo el enlace : http://www.endara-lezo.com

viernes, marzo 14

Hacia la puerta del paraíso

El miércoles me voy, mejor dicho, nos vamos. Con maletas cargadas de ganas de desconectar, con maletas repletas de ganas de volver. Siempre digo que el valle es "mi lugar", pero Guipuzcoa es mi "segundo lugar". Un lugar que solo me ha dado alegrías, un lugar que solo me ha dado una buena amiga, un lugar que me ha dado recuerdos de no-recuerdos de siglos pasados.
La puerta hacia el paraíso se abre para mi en Irurtzun. Allí ya me siento en casa, inexplicablemente.
Hoy leía el blog de Txusman y me decía a mi misma que a mi ningún anormal me hace no ir a Euskadi, faltaba más. A lo que hay que tenerle miedo es al mismo miedo. Y los que lo tengan tanto como para no andarse por allí no saben lo que se pierden.
Yo no me quiero perder un atardecer en la Kontxa, ni el pescado fresco de Pasai Donibane, ni el txacoli del bar de Plaza Gipuzkoa en Hondarribia, ni el verdor de los montes, ni la hospitalidad en Endara, ni la amabilidad de los vascos. Porque los vascos no son esos cuatro "anormales" como les llama Txus, los vascos son muchos más.
Y tú, ¿Te perderías esto por miedo?









Y tú, ¿Tienes la garantía que no te aplastará un camión cuando salgas de casa?
¿Y te vas a perder esto?



Pues tú mismo...

miércoles, marzo 12

Dónde

¿Qué voy a hacer de los sueños?
¿qué voy a hacer con aquellos besos?
¿qué puedo hacer con todo aquello que soñamos?
dime dónde lo metemos.
¿Dónde guardo la mirada que me diste alguna vez?
¿dónde guardo las promesas, dónde guardo el ayer?
¿dónde guardo, tu manera de tocarme?
¿dónde guardo mi fe?
Alejandro Sanz

jueves, marzo 6

Sin ánimo de ofender

He visto solo un trozo del segundo debate. Y lo que oí me bastó para expresar aquí lo que me hubiera encantado contestarle a Rajoy. Y mira que me dije que no iba a hablar de política en el blog para no herir susceptibilidades, pero esto me superó. Más que nada porque lo de ser inmigrante es como ser alcohólico o anoréxico, te rehabilitas pero nunca dejas de serlo, aunque el domingo votes con tu flamante DNI y te hayas sacado el pasaporte español porque uno siempre tiene que tener un pasaporte a mano por si las moscas, y porque te sale más barato que el de tu país de origen, y es más rápido de obtener.

Pues eso, ya se que no lo leerá nunca, pero esta es mi “carta” para el candidato por el Partido popular, es decir, la derecha española:

Señor Rajoy, aunque usted no lo crea o no lo quiera recordar, durante el gobierno de su partido era más fácil entrar a España de forma ilegal. Ahora es más complicado, que no imposible, pero mucho más engorroso. En el año 2000, cuando entré yo en patera aérea con calefacción y comida, el paso por policía en el aeropuerto de Barajas era muy sencillo. Ni se pedía carta de invitación, ni reserva de hotel ni contrato de trabajo. Se pasaba como cualquier turista. Las piernas no temblaban y se nos recibía con una sonrisa.

Las cartas de invitación vía notario llegaron luego. Y las cartas de invitación hechas en policía llegaron con el Partido Socialista. No se confunda, ni intente confundir, que no tiene usted fundamento. La política de inmigración ha mejorado aún a su pesar ( y por qué no decirlo a pesar de los que quieren entrar ahora y no pueden, pero eso es otro tema que nada tiene que ver con usted que no quiere que entre nadie a cualquier precio). Ahora entran algunos impresentables como yo pero no todos. Tranquilo que sus ideas xenófobas están a buen recaudo.

Y ahora, desde hace unos años, después del 14-M, los inmigrantes sin papeles reciben asistencia médica, por aquellos años no podíamos, ¿se acuerda usted señor Rajoy? No, seguro que no. Usted solo se acuerda de recordar que no se debe dialogar con nadie, que se debe imponer las resoluciones del gobierno a rajatabla. La palabras diálogo y consenso no están en su vocabulario cavernícola y retrógrado. Usted se ha quedado en la época de Franco y de ahí no lo mueve nadie.

¿Qué hará si el 9 de marzo, sin guerra de Irak ni atentado de por medio, gana la izquierda otra vez? ¿Cuál será su reflexión entonces? ¿Dirá que los votantes fueron drogados por el PSOE? ¿Qué nos hicieron una lobotomía? ¿Qué ha habido fraude? Porque las encuestas* le dan como perdedor una vez más señor Rajoy. Yo que usted me iría preparando el discurso. Aunque pensándolo bien, déjelo. Si usted es líder en inventarse excusas. Le saldrá natural, natural...

Ah, y casi me olvidaba, vaya por Dios. Ayer mi amiga Isa me mandó el siguiente sms:

“Soy la niña feliz de Rajoy. Ya he crecido, he estudiado con beca. Tengo trabajo. Soy lesbiana y quiero casarme y adoptar un bebé inmigrante. Lo siento papá, voy a tener que votar al PSOE”.

Quizás le sirva de algo y en los próximos días prometa a este colectivo en cuestión algo que les haga vibrar de emoción. Pero pensándolo mejor, no, no le van a creer Sr. Rajoy, deje esto de lado también. Que no los convence ni a palos. Es que son más cabezotas, ve usted … No, con “esa gente” que anda con esas ideas aberrantes de casarse y adoptar y ser familia, mejor dejarlas quietas. Que son muy raras, a que si? Usted a lo suyo. Firme. Es más no sería mala idea que los lapidáramos y los ingresásemos en centros psiquiátricos a ver si se les pasan esas locas ideas y se vuelven "normales". Si, esta idea seguro me la aplaude, Sr. Rajoy, porque a usted las fobias a gente que no piensa o cree como usted le pululan por el cuerpo.

Yo que usted me voy comprando un viaje sin retorno a las Islas Vírgenes y me dedico a poner tragos en algún chiringuito de la playa. ¿Qué le parece?