Hace unos días pensé darle un giro a este blog, dejarme de cosas serias. Decidirme por buscar lo que me hiciera reír solamente. Pero hoy mirando los telediarios - que hace ya no miraba- caí en la cuenta, una vez más, de que el ser humano es impredecible y no puedo evitar comentarlo.
Un jurado popular decide que un tío que mató a dos homosexuales en Galicia, quede en libertad pero se le condene a la cárcel por haber incendiado el piso donde vivía esta pareja. Y digo yo, ¿estamos todos locos?
Por otro lado oigo que un padre al que le arrebataron su hija adolescente sin piedad, debe pagar con 16 años de cárcel por haber levantado injurias contra un letrado. Insisto, ¿estamos todos locos?
Luego que Zapatero (en qué estaría yo pensando cuando lo voté), no contesta a la reclamación del padre de Marta del Castillo cuando le pide que las palabras “cadena perpetua” aparezcan en el código penal español. Si yo fuera él, por supuesto que quisiera cadena perpetua para los asesinos de mi hija. Pero cadena perpetua real, sin revisión de condena ni leches en vinagre Pero parece que “cadena perpetua” es muy fuerte. Más fuerte que la vida de Marta.
Moraleja: No robes una gallina que te caerán años a puñados, no digas que un juez es un incompetente, te mandan a la sombra. Mejor mata con 59 puñaladas a un par de homosexuales o estrella un cenicero contra la cabeza de una chica y tírala al río. Igual hasta sales absuelto, ¡no te digo!


