sábado, septiembre 19

70 días


Ya van setenta días. Los ha habido de todos los tipos, hasta casi pierdo a un par de amigos, pero como son de los de "fierro", han aguantado el tipo y no me han mandado demasiado lejos.

La vida sin humos es mejor, pero no ha sido fácil. Es por eso que hoy me quiero dar una palmadita en el hombro por estos setenta días. No canto victoria, se que esto es para toda la vida, es como ser anoréxico, o alcohólico o descerebrado, no se cura, pero si se puede decir NO.

Cada vez que me daban ganas de encender un pitillo, las palabras de mi médico de cabecera -quien ha sido y es un gran apoyo- me retumban sonoramente, "¿va este cigarrillo a solucionarme el problema?" y la respuesta es un no rotundo, así que acaricio el paquete con los que quedan de aquella última noche de intoxicación y lo dejo sobre la encimera en la misma posición que llevan desde hace 70 días.

Si pude 70 puedo 700 y 7000 y 70.000 e infinito, como dice mi cohete rubio, pero de momento me felicito por estos primeros 70 porque me compensa, porque me siento mejor, y porque por fin después de 41 años, aprendí que si tengo fuerza de voluntad y eso me alegra.

lunes, septiembre 7

Caprichos


O no. Según cómo se mire. Pero mi espalda me lo agradeció como no lo podríais imaginar. El cohete rubio en el Reino de Aragón, el dictador a su aire, y yo me fui chutando- como se dice por aquí. Casi un poco más de 24 horas, pero valió la pena.