miércoles, abril 21

Historias de los Campos de Castilla I


Era una tarde cualquiera de abril donde por no haber no había ni siquiera brisa. El paisaje castellano me daba la bienvenida a casa. Llevaba ya más de una semana en cuerpo presente pero mi alma se había quedado envuelta en el olor de la ría de Pasaia y Castilla reclamaba ya mi esencia.

Partimos rumbo seguro, anhelado pero casi olvidado. Es increíble cómo puede uno llegar a olvidarse de lo que tiene en un abanico de 15 kilómetros. El Castillo de Caracena nos saludó desde el valle mientras un par de buitres buscando carroña nos coronaban desde el cielo gris plomo.

Amenazaba lluvia, pero eso no amedrenta nunca a un viajero.

Llegamos al pueblo abandonado, de calles de piedra de antaño bajo una alfombra blanca de flores de almendro. Un coche nos impedía acceder al pueblo hasta que un buenmozo peinando canas nos advirtió del mal estado de los caminos.

Ella lo miraba de reojo, casi avergonzada pero con esa cara que solo se muestra después de haber amado. Era una chica corriente, pelo despeinado. Había llegado por casualidad escapando de su soledad, según nos dijo.

Lo que nunca dijo, pero advertimos, era que además de haberse quedado prendada del paisaje, como nosotros, se había quedado prendada del buenmozo que peinaba canas. Del ermitaño de siglo XXI que la miraba cada dos palabras que pronunciaba. Alba, se llamaba Alba, como el amanecer.

No quisimos seguir interrumpiendo tanta magia. Nos fuimos deprisa hacia la fuente donde aún quedaban rescoldos del invierno, pero una catarata de agua fresca se arremolinaba en un estanque de ensueño a la vera de un molino arrugado y bañado en herrumbre.

El Duero bañó la tarde de esperanza sobre el puente romano que la civilización no se ha atrevido a desplumar, quizás por pudor, quizás por sentido común o quizás porque aún hay cosas que no deben cambiar de sitio ni desaparecer. Porque lo viejo lleva consigo una belleza solo comparable a la belleza que se arraiga entre flores de almendro, entre aguas cristalinas o entre unos dedos jóvenes que acarician un pelo blanco por primera vez.

lunes, abril 19

Balada para un loco



Las tardecitas de Buenos Aires tienen ese …qué sé yo, viste

Salís de tu casa, por Arenales, lo de siempre en la calle y en vos.

Cuando de repente, detrás de un árbol, me aparezco yo:

Mezcla rara de penúltimo linyera y de primer polizonte en el viaje a Venus;

medio melón en la cabeza, las rayas de la camisa pintadas en la piel;

dos medias suelas clavadas en los pies;

y llevo una banderita de taxi libre levantada en cada mano.

¿Te reís? Pero solo vos me ves… Porque los maniquíes me guiñan,

los semáforos me dan tres luces celestes y las naranjas del frutero de la esquina

me tiran azahares.

¡Vení! Que así medio bailando y medio volando me saco el melón para saludarte,

Te regalo una banderita y te digo:

Ya sé que estoy piantao, piantao, piantao

¿No ves que va la luna rodando por Callao?

Que un corso de astronautas y niños con un vals

me baila alrededor.

¡Bailá, vení, volá!

Ya séque estoy piantao, piantao, piantao.

Yo miro a Buenos Aires del nido de un gorrión

Y a vos te vi tan triste, ¡vení, volá, sentí

el loco berretín que tengo para vos

Loco, loco loco

Cuando anochezca en tu porteña soledad

por la ribera de tus sábanas vendré

con un poema y un trombón

a desvelarte el corazón

Loco, loco, loco, loco

Como un acróbata demente saltaré

sobre el abismo de tu escote hasta sentir

que enloquecí tu corazón de libertad, ya vas a ver …

Salgamos a volar, querida mía. Subite a mi ilusión supersport

Y vamos a correr por las cornisas con una golondrina en el motor

de Vieytes nos aplauden:¡Viva! ¡Viva!

Los locos que inventaron el amor y un ángel y un soldado y una niña

Nos dan un valsecito bailador. Nos sale a saludar la gente linda

Y loco… pero tuyo… qué se yo, provoco campanarios con la risa

y al fin te miro y canto a media voz:

Quererme así piantao, pianto, piantao.

Trepate a esta ternura de locos que hay en mí.

Ponete esta peluca de alondras y volá.

¡Volá conmigo ya! ¡Vení, volá vení!

Quererme así piantao,pianto, piantao.

Abrite a los amores que vamos a intentar

la mágica locura total de revivir.

¡Vení, volá, vení!


Pero yo no supe. Yo no supe escuchar …

domingo, abril 18

Se me olvidó


"Pobre del que tiene miedo de correr riesgos. Porque ése quizá no se decepcione nunca, ni tenga desilusiones, ni sufra como los que persiguen un sueño. Pero al mirar hacia atrás —porque siempre miramos hacia atrás— oirá el corazón que le dice: «¿Qué hiciste con los milagros que Dios sembró en tus días? ¿Qué hiciste con los talentos que tu Maestro te confió? Los enterraste en el fondo de una cueva, porque tenías miedo de perderlos. Entonces, ésta es tu herencia..."

P:

Esta mañana fría de abril, esta mañana gris de abril, abrí el libro “A orillas del río Piedra me senté y lloré” de Coelho. Es un libro que tengo desde hace tiempo, es un libro que he regalado, pero que nunca había leído.

Hoy, leyendo este libro, y aunque no fuimos exactamente amigos, me acordé que se me olvidó, hace casi 15 años, decirte: “Te quiero”.


(El libro se puede descargar gratuitamente en:

http://www.formarse.com.ar/libros_gratis/libros_gratis.htm)

sábado, abril 17

Saber elegir


La vida siempre nos da opciones. Las tomas o las dejas, pero ahí están. Nunca es blanco o negro, nunca es bonito o feo. El camino que se yergue delante de nuestros ojos despliega un sinfín de bifurcaciones. Está en nosotros tomar una u otra.

Por eso esta mañana, elijo el sendero de la sonrisa, el de a-palabras-necias-oídos-sordos. Elijo pasar por alto ese comentario insidioso, tu cara de satisfacción intentando hacer un daño duradero pero que tan solo duró menos de una millonésima de segundo.

¡Qué a gusto me dio mi sonrisa donde antes hubiera habido una mueca! Y más gusto la cara de culo que se te quedó al no ver cumplido tu cometido. Es que se te ha olvidado que como bien se dice por aquí, en todas las casas se cuecen habas, y en la tuya… de a puñaos… “¡Hartosopa!”

viernes, abril 16

Lo que no tiene es remedio


Nunca es triste la verdad,
lo que no tiene es remedio.

Y no es prudente ir camuflado
eternamente por ahí
ni por estar junto a ti
ni para ir a ningún lado.

lunes, abril 5

Mi refugio

en Euskadi.

Sería genial con música de fondo, pero mis conocimientos no llegan a tanto.

sábado, abril 3

Sain Jean-Pied-de-Port y campiña vasco-francesa






Aquí empieza el Camino de Santiago, aunque algunos lo empiezan en Roncesvalles. El pueblo sin dar rodeos, es precioso, recoleto, pero el camino hacia allí es una gozada... Euskalherria en vena, como suelo decir tantas veces.
Salimos con Arantxa desde Gipuzkoa hacia Bera de Bidasoa, atravesando la campiña vasco-navarra y vasco-francesa, verde, brillante, soleada, hermosa. Sin palabras.
Recorrimos el pueblo, comimos allí un pescaíto y un gateau basque delicioso bañado en té verde. Charla amena, distendida, más catarsis...
La vuelta escuchando a Pier Paul Berzaitz, piano, violines, paisajes indescriptibles sobre papel con un paupérrimo léxico como el mío...
Emociones a flor de piel, soledad del alma, ausencias que duelen, pero con un sentimiento de plenitud y la calidez de una muy buena compañía, de una excelente compañía. Contradicciones de una mujer normal, o casi...
Eskerrik asko, Arantxa. Eskerrik asko Esukalherria.

Vuelta por Nafarroa (Navarra)

Escuchando a Pier Paul Berzaitz (Xabaldorren heriotzean) de vuelta a casa, a Etxalar, como siempre, queriendo o sin querer, pero volviendo.

Esta es la letra de la canción en castellano:

Había un amigo entrañable y sensible
transfigurado por las alas de la poesía,
por los versos surgidos de un profundo sentimiento,
un cantor que iba por las plazas aterido de soledad,
que había aprendido con dolor
a tejer palabras y a expresarse contenidamente
desde la insobornable verdad de su ser interior.

Dónde estás hoy, en qué praderas
pastor de Urepel,
tú que huiste
hacia las altas cumbres,
hacia el mañana que perdura en el recuerdo...

Liberaste tu canción demoliendo el cerco,
buscando la libertad
más allá de las ataduras y los límites de tu cuerpo,
convirtiendo tu último aliento en el verso más profundo,
en el grito contundente
de las verdades ocultas que jamás se pueden expresar.
Dónde estás hoy, en qué praderas...

viernes, abril 2

Diario de viaje II



Jueves:Justificar a ambos lados

Me la pasé todo el día investigando la rama vizcaína de la familia. Son de Derio. Encontré ancestros hasta 1740 y pedí más información al Archivo Eclesiástico de Bizkaia. Cómo molaría tener un trabajo así, de investigación…

Disfruté de la paz y la soledad de Endara. El fuego chisporroteaba en la inmensa chimenea, yo tomaba mate y tecleaba, y me emocionaba y desilusionaba con la misma intensidad.

Arantxa me arrancó del aislamiento y nos fuimos a que me diese el aire. Caminata por Pasai Donibane por la tarde: una pasada. El aire del mar llenó mis pulmones, me reí, disfruté como no pensaba que haría. Me fui pronto a la cama, no sin antes hablar con el cohete rubio que lleva ya, según sus propias palabras, dos días sin ver agua.

Viernes:

Decididamente, habría que mandar a juicio al Instituto Nacional de Meteorología. En Euskadi hace bueno, muy bueno. Solecito, 14 grados, poca humedad. Una gozada.

Me levanto pronto, desayuno el delicioso y ya famoso bizcocho de naranja de Arantxa, un té rojo con limón, una tostada con mermelada de frutos rojos mirando el paisaje que me regala el luminoso ventanal de Endara y me marcho hacia Errentería a poner la denuncia de la desaparición de un DNI que está en la fotocopiadora de Berlanga. Manda …. Nos vamos a Jean Pied de Port en Roncesvalles, desde donde arranca el Camino de Santiago y me temo que solo con el carné de conducir no basta. El ertzaina, que estaba de toma pan y moja, me dice que no es necesario y yo tuve ganas de invitarlo a té verde, pero luego recordé que una es una dama (y “hay caprichos de amor que una dama, no debe tener”, dice Sabina), así que acabo de volver a Endara a esperar a Arantxa para irnos en un rato. Sigo informando…