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lunes, noviembre 17

Algo

Si nada se termina y todo se transforma, ¿dónde estás fumándote un cigarrillo? Si te dieras cuenta que necesito que me acompañes, que me digas por dónde sigo. Una charla aunque sea en sueños, unos mates. No sé, elegí vos el sitio, el momento, el cómo. Me hacés falta hoy, viejo.
Me hace falta la frase célebre del día, un consejo, una guía, un descubrimiento. Un cuento de cuando eras chico. Una esperanza, un abrazo o una buena bofetada, algo. Necesito saber que estás por aquí, en algún lado, viéndome vivir, acompañando mi camino.
Por qué no me explicás por qué uno de joven es tan necio, tan poco tolerante, tan poco comprensivo.

Decime algo, no te prometo nada a cambio, nunca fui buena cumpliéndome promesas ni a mí misma. Un mensaje, unas líneas, una canción, una palabra. Decime algo que hoy es lunes, y aunque esté sentada al lado de la chimenea, tengo frío. 

viernes, julio 15

HASTA QUE NOS VOLVAMOS A VER



Gracias por enseñarme a hacer tortillas de patatas en condiciones.
Gracias por enseñarme que en la sencillez está la esencia de la vida.
Gracias por tus costuras.
Gracias por aquellos calcetines calentitos.
Gracias por querer tanto a mi hijo.
Gracias por tantas lecciones (nunca supiste cuántas)
Gracias por tu sencillez.
Gracias por haber formado parte de nuestras vidas.
Descansa...
Hasta que nos volvamos a ver, Y...

jueves, junio 16

Candela


Una luz, como su nombre indica. La conocí hace como 20 años, igual no llega o si... Imposible olvidarse de su sonrisa de niña traviesa, de sus ojos chispeantes, de sus manos fuertes. Estuvo siempre: en las malas, en las buenas, en las duramente chungas y el día que me vine. Recuerdo casi todas las caras de mis alumnos, pero la suya en especial. Fue la cara que más me dolió el día de la despedida. Siempre he sentido y siento que no estuve a la altura de todo lo que me brindó. Era más joven que yo, pero muchas veces me dio lecciones de vida que no olvidaré.
Nos reímos mucho juntas, lloramos mucho juntas, compartimos interminable sesiones de mate, hablando en inglés, de la vida del amor, del desamor...
Hace cinco años que no la veo, pero la recuerdo y la nombro constantemente. A ella y a su madre, que muchas veces ofició de madre conmigo también. La Nukis... qué tía más grande, que tía más madraza!
En estos días encontré su correo por casualidad, antes no tenía, la muy tercermundista... y se me inundó el alma y se me rebozó la emoción. ¡Cuántas ganas de verla! ¡Cuántas ganas de abrazarla hasta hacerle daño!
Te quiero Candela, te quiero amiga de tiempos locos y ojalá existiera la palabra para decirte cuánto te echo de menos.
¿Nos volveremos a ver algún día? ¿Volveremos a tomarnos unos mates? ¿A comer el arroz con dulce de leche de la Nukis? Dios y el tiempo nos lo dirán.

jueves, julio 29

Para Santi


Por tu infinita paciencia con el cohete rubio
Por tu sentido del humor
Por tu madurez de 13 años
Por tu saber estar
Por tu cariño
Por tu compañía
Por esa caminata deliciosa
descubriendo parajes nuevos para mí
Por tus "consejos"
Por tus confesiones
Por tu confianza
Te quiero
y estoy muy orgullosa de ti,
sobrino mayor favorito.

sábado, junio 5

Almas gemelas ... o casi.


Soy la tercera de 9 primos. Nueve primos que corríamos por la calle 33. Nueve primos que cantábamos bajo la lluvia, que nos revolcábamos en los charcos, que trepábamos los ciruelos llenos de frutos amarillos o morados. Soñábamos encima de las higueras a la hora de la siesta, nos bañábamos en la pileta de lavar las verduras del Tata, corríamos alrededor de una noria que fue pero que nunca vimos. Nos escondíamos en nuestro escondite secreto debajo del jazmín de la Nona. Juntábamos trozos de porcelanas que recogíamos producto de varias horas bajo el sol uruguayo de enero. Bochorno, pies descalzos y mucha, pero mucha imaginación. Imaginación a raudales.

Cada uno de nosotros tenía, como no puede ser de otra manera, sus individualidades además de un apellido en común: el apellido italiano del Tata. Ojos claros y rubios, la gran mayoría de nosotros y traviesos, si, pero sin pasarnos.

La alfalfa y la avena para la yegua que araba la quinta eran sitios deliciosamente prohibidos y frescos y suaves donde tumbarse a la hora de la siesta. El agua fresca del pozo que enceguecía si tocada por algún impertinente rayo de sol, fue testigo de grandes representaciones teatrales.

Pero de todos ellos, dos eran especiales para mí, el que me precedía: Sergio, y la que me sucedía: Carolina; Carola por aquel entonces.

Mal genio, igual que el mío. Mucha imaginación: como la mía. Ojos avispados, como los míos. Inteligencia aguda, perspicacia, locuacidad. La vida se empeñó a cruzarnos los caminos. Cuando ella estuvo en Bilbao yo aún seguía en el sur. Cuando yo me vine al norte, a ella ya le había reclamado el "río como mar".

Hacía ya que no estábamos en contacto, más que nada, supongo, por culpa de estas dos cabezas demasiado estructuradas. No recuerdo jamás haber discutido con ella. Solo con mirarnos nos hemos entendido siempre. Hoy, solo con escribirnos siento que sabemos exactamente de lo que la otra no quiere hablar o lo que a la otra le está pasando o de lo que quiere decir entre líneas.

Y haciendo una vez más uso de mi imaginación, no puedo evitar imaginarnos, no demasiado lejos en el tiempo, abrazadas mirando Arantxipía, el sitio donde seguramente empezó, en el siglo XIX, a cocinarse la historia de nuestras vidas.

domingo, marzo 21

Carta del más acá, hacia el más allá.

No me quiero poner sentimental ni mucho menos. Ya sabrás, supongo, que muchas veces, leyendo el blog de Nerim, se me agolpan recuerdos, me vienen ideas a la cabeza sin saber muy bien por qué. Por eso intentaré hacer catarsis, aquí una vez más, y preguntarte por qué nunca tienes el detalle de plantarte en mis sueños o en presencia o en lo que coño te dé la gana o bien puedas y en días así, como el de hoy, me aclares un poco el panorama, mi panorama.

Si lo que querías lograr era que algún día lograse comprenderte en algo, ya sabrás, también, de sobra que lo has conseguido. Pero sigo sin perdonarte muchas cosas, ya lo sabes… Hay cosas que aún, y espero que por siempre, para mí no tienen precio…

En días como hoy necesito mensajes explícitos, sin rodeos y claros para un mente confusa, diluida en brumas, poco cristalina. Mensajes del tipo de los que nunca en tu puta muerte me has dado. Pero seguramente estarás ocupado, como siempre. Antaño era un hermoso despacho cobijado bajo madera que olía a cigarrillos Coronado y a té Lipton, hoy vete tú a saber qué espacio te cobijao si estarás allá arriba o allá abajo. Pero nunca aquí, a mi lado … Y me jode y me cuesta reconocértelo, pero hoy necesito que en forma de brisa, de espectro, de sueño o de lo que coño te dé la gana, y aunque me sepas aún enfadada, me des una señal de que al menos te enteras y me des la mano. A pesar de que aún ni pueda ni quiera nombrarte, ni pueda aún después de tantísimos años llamarte, tan siquiera, “viejo, mi querido viejo.”

lunes, julio 13

"Cuando un amigo se va ...

... empieza el alma a vibrar porque se llena de frío."
Me quedo con el recuerdo de tu sonrisa eterna, tu cara de niño en un cuerpo de adulto y aquel abrazo que nos dimos hace año y medio. Pero de todo, lo que me enseñaste, de todo lo que me diste, me quedo con tu sonrisa.

viernes, julio 3

No tiene nombre

Estudié en colegio de salesianos y salí de allí casi atea, revelada contra los curas y la religión católica. Luego el tiempo y la vida se encargaron de hacerme entender que Dios no tiene religión y que existe sobre todas las cosas. Y creí en él y aún creo con todas mis fuerzas.

Por antes de ayer, después de aquella llamada me sentí y me siento aún en el derecho de estar tan, pero tan cabreada con él. No se cómo me siento pero se que siento dolor, un dolor muy profundo y un enfado monumental. Porque mis amigos no se tocan, ¡coño! Y tengo ganas de cagarme en todo porque no es justo. Y al próximo que me diga que deje de fumar porque hace daño, seguro que le parto la cara.

He visto injusticias grandes en cuarenta y un años, pero como ésta, ninguna. Y me duele, me duele mucho. Y lo que más me jode, es que estos días mi Dios se haga el desentendido y no tenga voluntad para regalarte, regalarnos un milagro.

domingo, mayo 24

¡Bienvenido!




Te hiciste esperar pero ha valido la pena porque ha salido todo tan bien. Y ahí estás, hermoso, según me dicen. Rodeado de seis abuelas nada menos. Querido, sin conocerte porque aún no han llegado fotos.


Y así, sin pedir permiso, me conviertes en tía abuela y te conviertes en un motivo más para algún día tener que volver al sur.


¡Te quiero rubito! ¡Y qué ganas de achucharte!

martes, mayo 5

FELICIDADES, VALEN!


Eres el segundo capitán de la familia, una familia pequeña de solo tres primos. El sábado fue tu primera comunión y estabas radiante con tu sonrisa desbordante de grandes paletas blancas, con tu sonrisa pura.


¿Cómo no estar allí contigo, para ti? Tu sonrisa hizo que todo valiera la pena.


Te vi feliz, radiante. Al fin eras tú el protagonista.


Felicidades, sobrino pequeño favorito. Recuerda siempre, desde hoy, el gran valor tiene tu sonrisa y nunca, ni por un solo instante, dejes de recordar que te quiero mucho.

viernes, mayo 1

Feliz cumpleaños, Amigo


Te ha tocado, Amigo mío:

Has llegado a la cuarentena, no se escapa nadie, ¿viste? Y yo tan lejos para tirarte de las orejas. ¿Cuántos años hará desde que no saludamos en persona, sin mails, sin llamadas de teléfono? Yo lo único que se es que hace ya dos años y medio que no te veo. Estarás siempre igual, con esa sonrisa dibujada en la boca aunque vengan degollando. No necesito fotos (tengo solo dos) para recordar tu cara. Te reconocería dentro de 40 años más entre una multitud porque sos de esas personas que no cambian nunca físicamente.

Cuando cuento que naciste casi justo un año después que yo a pocas cuadras de mi casa pero que no nos conocimos hasta los 15 o 16 años sentados uno detrás del otro en un banco del liceo de los curas, no me creen. Y encima si les digo que llevamos el mismo apellido pero que casi ni somos parientes, alucinan.

Te extraño tanto a veces que hasta duele. Tengo amigos varones, tendré nuevos, seguramente, pero la amistad que me une con vos no se puede ni se podrá comparar nunca, porque tal vez sos el único de mis amigos que me conoce de veras y encima me acepta como soy...

No se si suena cursi o no, pero te quiero mucho y ni tiempos, ni distancias, ni un océano entero de por medio me hará olvidarme que el 1º de mayo es tu cumpleaños y que no estoy allá con vos. Pero como alguna vez, hace ya casi 25 años, reza una postal -algo premonitoria, por cierto- que me regalaste para mi cumpleaños, te digo que:
"Vayas donde vayas, estés dónde estés, seremos siempre... AMIGOS."

¡Feliz cumpleaños, Gustavo!

domingo, abril 12

Perdonar y dejar en libertad.


Estando en momentos jodidos de mi vida, alguien muy especial para mi me dio esta afirmación que hoy pasé a una amiga también muy especial, “para que llegue adonde tiene que llegar”, como ella misma me ha dicho. Me ha pedido que la postee y no puedo menos que hacer esto por ella. Las cosas nunca ocurren por casualidad y seguramente hoy, ahora, en este mismo momento que estás leyendo esto necesitas decirlo. Tiene algo de magia, algo de fe, algo de liberación, y te prometo, como le dije a ella esta misma mañana de Pascuas de Resurrección, que funciona. Pero como dice me amiga Beatriz de Mejico, “no me creas, compruébalo tú mismo.” Y si es así, quizás también tú sientas ganas de postearlo. No lo hagas si no lo sientes. Pero si lo haces, sería genial.



“…. te perdono por no ser como yo quería que fueras. Te perdono y te dejo en libertad”

jueves, abril 9

Mi tía Bilita



Es mi tía por decisión, por adopción. Una mujer impresionante. De mirada triste, la chispa de sus ojos se apagó hace más de un año cuando su compañero de vida partió para no volver hasta que se vuelvan a encontrar, pero de mano tendida y de abrazo sincero.
Nos vemos poco, y no porque Torrelavega quede demasiado lejos, pero es que al dictador le cuesta arrancar para esos lares desde que no está su tío.
Impecable desde que se levanta hasta que se acuesta. Falda sin una arruga, nunca, camisa impoluta, pelo arreglado de peluquería tres veces a la semana. Si, es muy coqueta, a eso lo conserva. No es elegante, no, pero prolija al detalle. Y buena gente, generosa con su tiempo y su dedicación.
Maestra en las artes culinarias, sus timbales de jamón con queso y bacon y su paté de cangrejo son famosos en la familia, para no mencionar su quesada.



Cántabra de alma, adora mostrar sus sitios y os prometo que no hay vez que nos nos ayude a descubrir senderos nuevos en Santillana del Mar, Comillas o San Vicente de la Barquera o recovecos en la playa del Sardinero en Santander. Compartimos confidencias, una jerez fresquito con bizcocho casero y mucho cariño. Ese que aunque no venga de sangre, se siente profundo en el alma.

sábado, marzo 7

La otra campana

Qué pena que insistentemente caigamos en el mismo error y nos empeñemos en escuchar solamente una campana. Que la fastidiemos y que cuando caigamos en la cuenta del error, ya sea demasiado tarde para remediarlo. Qué pena haber perdido lo que nunca se debería perder, justamente por eso, por no intentar escuchar el otro lado de la historia. La otra campana

lunes, marzo 2

Amelia

Si tuviera que definirla podría decir que es una gran tía, pero me quedaría corta. Es tan rara nuestra amistad, tan brutalmente sincera, que pocos serían capaces de entenderlo. Con ella no hay medias tintas, “Eso te queda horroroso, ya te lo estás quitando”. Y yo voy y me lo quito porque se que jamás lo haría por molestar.

- “Deja que el niño se ponga el piercing, que ya tiene casi 18 años”.


- “Cuando el tuyo tenga esa edad vas y me cuentas”


Y tiene razón, porque es muy fácil opinar cuando no es tu hijo el que se quiere masacrar la oreja, o el labio o la ceja.



Pero cuando la necesitas está. Todas las cortinas de mi casa llevan su marca, su empeño, su pulcritud en el hacer las cosas. Minuciosamente, al detalle. “Si hay que deshacer el trabajo de horas, se deshace y punto.”

Escrupulosamente honesta, sin dobleces, como si no pudiera perdonarse una mentirijilla para no caer mal o para no hacer daño. “Si preguntas, te aguantas”. Y yo admiro en ella esa sinceridad a rajatabla, esa sinceridad que a veces se clava como una daga, que hace reflexionar porque sabes que jamás lo hará por el mero hecho de hacer daño.

Me lleva más de una década de ventaja en días vividos y por eso me regala experiencias que no tengo, me brinda ese apoyo de amiga-madre que enseña, que regaña, pero quiere.

Mirada penetrante, humor ácido, sonrisa escasa pero verdadera. No la imagino sin chillar, pero tampoco me la imagino lanzando dardos envenenados de mala onda. Ella se alegra con tu alegría, y disfruta de ella. Siempre he dicho que en las malas siempre hay quien te acompañará, siempre. Algunos porque te quieren y otros por el morbo que les causa que las cosas no pinten bien. Pero los amigos de verdad son los que se alegran y festejan tus triunfos, a los que no les jode que te vaya bien. Ella pertenece a este último grupo.

No quisiera ser como ella, ni ella quisiera ser como yo, pero nos parecemos mucho a veces. Yo admiro su paciencia, ella mi disciplina. Yo admiro su bondad, ella mi independencia. Somos dos tías duras, no lloramos ni a palos, pero yo muestro lágrimas de emoción, ella las esconde, no le gusta mostrarse débil. Detesta que la perciban vulnerable.

-"Anda, dame un abrazo."

-"Ya estamos con las mariconadas."

“Los trapos sucios se lavan en casa. Mi familia tiene defectos, porque en todos lados se cuecen habas, y en la mía de a puñaos. Pero yo, y solo yo, puedo criticarlos, si lo hace alguien más, se lleva una hostia.”

No para de la mañana a la noche, no la detiene ni una espantosa migraña ni la falta de sueño. Incansable. Madre con un par, mujer con lo que sobra. Madre, primero que nada, madre, dejando de lados sus necesidades de persona, de mujer, de ser humano. Madre, siempre madre. Siempre está para ellos no importan las circunstancias. Y sus hijos saben que está, eternamente. Ojalá pudiera yo al menos algún día compararme. Ojalá.

Le debo mucho, pero de esas deudas que no se cubren extendiendo un cheque al portador. Es una deuda insaldable, si es que existe esa palabra. Porque hay cosas que no tienen precio. Su amistad es una de ellas.

(Te quiero mucho aunque las mariconadas mías te pongan "colorá")

domingo, febrero 15

Ausencias


Hay ausencias que se soportan, otras que se elaboran y otras a las que no nos hacemos nunca. Me has hecho tanta falta algunas veces...

viernes, octubre 17

Regalo


Mi amigo Gustavo me ha regalado esta imagen: una mariposa en flor. Imagen que según él, después de leer este blog últimamente, me representa. Y si él lo dice, así es.

miércoles, septiembre 10

No es un adíós, sino un hasta la próxima

“Amor hay uno solo, los demás son amortiguadores”

Eso solías decirme, y también recuerdo oírte decirme hasta la saciedad, “es todo tan fácil, Bettina, pero tan fácil…”

Hasta cuando nos volvamos a ver, alma joven que habitaba en cuerpo casi centenario. Te quiero.

jueves, agosto 7

Días de verano

Hace tiempo que no tenía un verano tan ajetreado. Las mini-vacaciones del cohete rubio en Madrid me cundieron bastante. Lijé, pasé nogalina y barnicé todos los peldaños de nuestra interminable escalera (mis dedos amarronados dan fe de ello). Terminé de pintar los marcos de la puerta de la cochera que el dictador había dejado en suspenso hace ya varios años. Lavé y planché todas las cortinas y leí hasta la saciedad, bueno, no se si alguna vez me sacio realmente de leer... Siempre sabe a poco.
De la tranquilidad, la calma total y absoluta a la revolución: gente que entra y sale de casa, enanos que vienen y van, tiembre a horas intempestivas y risas, muchas risas.
El cohete rubio y sus "reuniones" en la plaza después de cenar. Es el más pequeño, pero según el resto, indispensable. Por la tarde cavan la mina de diamantes de la esquina de mi casa, por la tarde plaza, fútbol, columpios y por la noche "la reunión". Secreta, íntima, ninguno de los padres sabemos de qué va. Miedo dan, de verdad. A veces pienso si no estrán gestando alguna especie de revolución clandestina. Se la pasan pipa. Esto implica que yo me vaya a la cama a las tantas y mientras él duerme a pata suelta hasta las once de la mañana (su horario habitual desde que es bebé, es a las ocho), yo organizo la casa y me voy al puñetero dentista. no haber ido el año pasado ha pasado factura, y vaya qué factura!
50 kilómetros haciendo que se lo que canto del CD de música en euskera, un cigarro porque viajo sola, el monte de Montejo entrando por la ventana y me doy cuenta de que soy feliz.
Visita sorpresa de un amigo del norte con paseos por el valle y mucha magia. Y la de Sole, a la que espero mientras escribo esto. Llegará esta noche con muchos cuentos sobre sus vacaciones con Manuel por la Galia.
Y esta mañana, cambié a Itoitz por Serrat y al escuchar "Decir amigo" me acordé de vos Gustavo, de que hace tiempo que no nos escribimos, desde mi cumpleaños para ser exactos. De hoy no pasa.
Decir amigo
no se hace extraño
cuando se tiene
sed de veinte años
y pocas "pelas".
Y el alma sin mediasuelas.
Decir amigo
es decir lejos
y antes fue decir adiós.
Y ayer y siempre
lo tuyo nuestro
y lo mío de los dos.
Decir amigo
se me figura que
decir amigo
es decir ternura.
Dios y mi canto
saben a quien nombro tanto.
Joan Manuel Serrat.

viernes, julio 25

Mi luz de luna

Estuviste una vez más demostrando paciencia, demostrando calidez, pero por sobre todo, demostrando ese amor tan grande que te salta por los poros, ese amor que muchas veces no se si merezco. Estuviste aguantando y campeando el temporal; firme, pero dejando que la tempestad te inclinara sin quebrarte nunca, como tus trigos, flexible.

Y cuando la tormenta pasó, de golpe, tus brazos me recibieron como si nada, abiertos, expectantes, solidarios. No hiciste preguntas, solo escuchaste, comprendiste.

Abrazaste a la niña muerta de miedo y abrazaste a la mujer que volvía a casa después de tanto tiempo. A nuestra casa, a nuestra vida, a nuestra historia de amor, juntos. Tus ojos me regalaron esa mirada tan tuya, tan profunda, que dice tanto sin articular palabra y supe una vez más que yo era de ti y tú eras de mi, que éramos uno otra vez, al fin.

Una emoción muy profunda me embargó el alma y mi pecho se ensanchó, porque no eres hombre de palabras, tú eres hombre de hechos contundentes, hombre de la h a la e. Y se me volvió “todo el amor de golpe”, un amor que había hibernado ya demasiado tiempo, fugitivo. No dejes de abrazarme, amor, no dejes de mirarme, que en tus ojos me veo feliz reflejada. Sigamos el camino juntos, codo con codo, de la mano, que las mariposas sigan aleteando en el pecho cada vez que nos vemos y tus ojos me miren con ternura infinita. Ya no tengo frío, mi alma vuelve a arrebujarse entre la tuya, tibia. Las dos una, siempre.