lunes, noviembre 17
Algo
viernes, julio 15
HASTA QUE NOS VOLVAMOS A VER

jueves, junio 16
Candela

jueves, julio 29
Para Santi
Por tu infinita paciencia con el cohete rubio
sábado, junio 5
Almas gemelas ... o casi.
Soy la tercera de 9 primos. Nueve primos que corríamos por la calle 33. Nueve primos que cantábamos bajo la lluvia, que nos revolcábamos en los charcos, que trepábamos los ciruelos llenos de frutos amarillos o morados. Soñábamos encima de las higueras a la hora de la siesta, nos bañábamos en la pileta de lavar las verduras del Tata, corríamos alrededor de una noria que fue pero que nunca vimos. Nos escondíamos en nuestro escondite secreto debajo del jazmín de la Nona. Juntábamos trozos de porcelanas que recogíamos producto de varias horas bajo el sol uruguayo de enero. Bochorno, pies descalzos y mucha, pero mucha imaginación. Imaginación a raudales.
Cada uno de nosotros tenía, como no puede ser de otra manera, sus individualidades además de un apellido en común: el apellido italiano del Tata. Ojos claros y rubios, la gran mayoría de nosotros y traviesos, si, pero sin pasarnos.
La alfalfa y la avena para la yegua que araba la quinta eran sitios deliciosamente prohibidos y frescos y suaves donde tumbarse a la hora de la siesta. El agua fresca del pozo que enceguecía si tocada por algún impertinente rayo de sol, fue testigo de grandes representaciones teatrales.
Pero de todos ellos, dos eran especiales para mí, el que me precedía: Sergio, y la que me sucedía: Carolina; Carola por aquel entonces.
Mal genio, igual que el mío. Mucha imaginación: como la mía. Ojos avispados, como los míos. Inteligencia aguda, perspicacia, locuacidad. La vida se empeñó a cruzarnos los caminos. Cuando ella estuvo en Bilbao yo aún seguía en el sur. Cuando yo me vine al norte, a ella ya le había reclamado el "río como mar".
Hacía ya que no estábamos en contacto, más que nada, supongo, por culpa de estas dos cabezas demasiado estructuradas. No recuerdo jamás haber discutido con ella. Solo con mirarnos nos hemos entendido siempre. Hoy, solo con escribirnos siento que sabemos exactamente de lo que la otra no quiere hablar o lo que a la otra le está pasando o de lo que quiere decir entre líneas.
Y haciendo una vez más uso de mi imaginación, no puedo evitar imaginarnos, no demasiado lejos en el tiempo, abrazadas mirando Arantxipía, el sitio donde seguramente empezó, en el siglo XIX, a cocinarse la historia de nuestras vidas.
domingo, marzo 21
Carta del más acá, hacia el más allá.
No me quiero poner sentimental ni mucho menos. Ya sabrás, supongo, que muchas veces, leyendo el blog de Nerim, se me agolpan recuerdos, me vienen ideas a la cabeza sin saber muy bien por qué. Por eso intentaré hacer catarsis, aquí una vez más, y preguntarte por qué nunca tienes el detalle de plantarte en mis sueños o en presencia o en lo que coño te dé la gana o bien puedas y en días así, como el de hoy, me aclares un poco el panorama, mi panorama.
Si lo que querías lograr era que algún día lograse comprenderte en algo, ya sabrás, también, de sobra que lo has conseguido. Pero sigo sin perdonarte muchas cosas, ya lo sabes… Hay cosas que aún, y espero que por siempre, para mí no tienen precio…
En días como hoy necesito mensajes explícitos, sin rodeos y claros para un mente confusa, diluida en brumas, poco cristalina. Mensajes del tipo de los que nunca en tu puta muerte me has dado. Pero seguramente estarás ocupado, como siempre. Antaño era un hermoso despacho cobijado bajo madera que olía a cigarrillos Coronado y a té Lipton, hoy vete tú a saber qué espacio te cobijao si estarás allá arriba o allá abajo. Pero nunca aquí, a mi lado … Y me jode y me cuesta reconocértelo, pero hoy necesito que en forma de brisa, de espectro, de sueño o de lo que coño te dé la gana, y aunque me sepas aún enfadada, me des una señal de que al menos te enteras y me des la mano. A pesar de que aún ni pueda ni quiera nombrarte, ni pueda aún después de tantísimos años llamarte, tan siquiera, “viejo, mi querido viejo.”
lunes, julio 13
"Cuando un amigo se va ...
viernes, julio 3
No tiene nombre
Estudié en colegio de salesianos y salí de allí casi atea, revelada contra los curas y la religión católica. Luego el tiempo y la vida se encargaron de hacerme entender que Dios no tiene religión y que existe sobre todas las cosas. Y creí en él y aún creo con todas mis fuerzas.
Por antes de ayer, después de aquella llamada me sentí y me siento aún en el derecho de estar tan, pero tan cabreada con él. No se cómo me siento pero se que siento dolor, un dolor muy profundo y un enfado monumental. Porque mis amigos no se tocan, ¡coño! Y tengo ganas de cagarme en todo porque no es justo. Y al próximo que me diga que deje de fumar porque hace daño, seguro que le parto la cara.
He visto injusticias grandes en cuarenta y un años, pero como ésta, ninguna. Y me duele, me duele mucho. Y lo que más me jode, es que estos días mi Dios se haga el desentendido y no tenga voluntad para regalarte, regalarnos un milagro.
domingo, mayo 24
¡Bienvenido!

Te hiciste esperar pero ha valido la pena porque ha salido todo tan bien. Y ahí estás, hermoso, según me dicen. Rodeado de seis abuelas nada menos. Querido, sin conocerte porque aún no han llegado fotos.
Y así, sin pedir permiso, me conviertes en tía abuela y te conviertes en un motivo más para algún día tener que volver al sur.
¡Te quiero rubito! ¡Y qué ganas de achucharte!
martes, mayo 5
FELICIDADES, VALEN!

Eres el segundo capitán de la familia, una familia pequeña de solo tres primos. El sábado fue tu primera comunión y estabas radiante con tu sonrisa desbordante de grandes paletas blancas, con tu sonrisa pura.
¿Cómo no estar allí contigo, para ti? Tu sonrisa hizo que todo valiera la pena.
Te vi feliz, radiante. Al fin eras tú el protagonista.
Felicidades, sobrino pequeño favorito. Recuerda siempre, desde hoy, el gran valor tiene tu sonrisa y nunca, ni por un solo instante, dejes de recordar que te quiero mucho.
viernes, mayo 1
Feliz cumpleaños, Amigo

domingo, abril 12
Perdonar y dejar en libertad.

Estando en momentos jodidos de mi vida, alguien muy especial para mi me dio esta afirmación que hoy pasé a una amiga también muy especial, “para que llegue adonde tiene que llegar”, como ella misma me ha dicho. Me ha pedido que la postee y no puedo menos que hacer esto por ella. Las cosas nunca ocurren por casualidad y seguramente hoy, ahora, en este mismo momento que estás leyendo esto necesitas decirlo. Tiene algo de magia, algo de fe, algo de liberación, y te prometo, como le dije a ella esta misma mañana de Pascuas de Resurrección, que funciona. Pero como dice me amiga Beatriz de Mejico, “no me creas, compruébalo tú mismo.” Y si es así, quizás también tú sientas ganas de postearlo. No lo hagas si no lo sientes. Pero si lo haces, sería genial.
“…. te perdono por no ser como yo quería que fueras. Te perdono y te dejo en libertad”
jueves, abril 9
Mi tía Bilita


sábado, marzo 7
La otra campana
lunes, marzo 2
Amelia
Si tuviera que definirla podría decir que es una gran tía, pero me quedaría corta. Es tan rara nuestra amistad, tan brutalmente sincera, que pocos serían capaces de entenderlo. Con ella no hay medias tintas, “Eso te queda horroroso, ya te lo estás quitando”. Y yo voy y me lo quito porque se que jamás lo haría por molestar.
- “Deja que el niño se ponga el piercing, que ya tiene casi 18 años”.
- “Cuando el tuyo tenga esa edad vas y me cuentas”
Y tiene razón, porque es muy fácil opinar cuando no es tu hijo el que se quiere masacrar la oreja, o el labio o la ceja.
Pero cuando la necesitas está. Todas las cortinas de mi casa llevan su marca, su empeño, su pulcritud en el hacer las cosas. Minuciosamente, al detalle. “Si hay que deshacer el trabajo de horas, se deshace y punto.”
Escrupulosamente honesta, sin dobleces, como si no pudiera perdonarse una mentirijilla para no caer mal o para no hacer daño. “Si preguntas, te aguantas”. Y yo admiro en ella esa sinceridad a rajatabla, esa sinceridad que a veces se clava como una daga, que hace reflexionar porque sabes que jamás lo hará por el mero hecho de hacer daño.
Me lleva más de una década de ventaja en días vividos y por eso me regala experiencias que no tengo, me brinda ese apoyo de amiga-madre que enseña, que regaña, pero quiere.
Mirada penetrante, humor ácido, sonrisa escasa pero verdadera. No la imagino sin chillar, pero tampoco me la imagino lanzando dardos envenenados de mala onda. Ella se alegra con tu alegría, y disfruta de ella. Siempre he dicho que en las malas siempre hay quien te acompañará, siempre. Algunos porque te quieren y otros por el morbo que les causa que las cosas no pinten bien. Pero los amigos de verdad son los que se alegran y festejan tus triunfos, a los que no les jode que te vaya bien. Ella pertenece a este último grupo.
No quisiera ser como ella, ni ella quisiera ser como yo, pero nos parecemos mucho a veces. Yo admiro su paciencia, ella mi disciplina. Yo admiro su bondad, ella mi independencia. Somos dos tías duras, no lloramos ni a palos, pero yo muestro lágrimas de emoción, ella las esconde, no le gusta mostrarse débil. Detesta que la perciban vulnerable.
-"Anda, dame un abrazo."
-"Ya estamos con las mariconadas."
“Los trapos sucios se lavan en casa. Mi familia tiene defectos, porque en todos lados se cuecen habas, y en la mía de a puñaos. Pero yo, y solo yo, puedo criticarlos, si lo hace alguien más, se lleva una hostia.”
No para de la mañana a la noche, no la detiene ni una espantosa migraña ni la falta de sueño. Incansable. Madre con un par, mujer con lo que sobra. Madre, primero que nada, madre, dejando de lados sus necesidades de persona, de mujer, de ser humano. Madre, siempre madre. Siempre está para ellos no importan las circunstancias. Y sus hijos saben que está, eternamente. Ojalá pudiera yo al menos algún día compararme. Ojalá.
Le debo mucho, pero de esas deudas que no se cubren extendiendo un cheque al portador. Es una deuda insaldable, si es que existe esa palabra. Porque hay cosas que no tienen precio. Su amistad es una de ellas.
(Te quiero mucho aunque las mariconadas mías te pongan "colorá")
domingo, febrero 15
Ausencias
viernes, octubre 17
Regalo
miércoles, septiembre 10
No es un adíós, sino un hasta la próxima
“Amor hay uno solo, los demás son amortiguadores”
Eso solías decirme, y también recuerdo oírte decirme hasta la saciedad, “es todo tan fácil, Bettina, pero tan fácil…”
Hasta cuando nos volvamos a ver, alma joven que habitaba en cuerpo casi centenario. Te quiero.
jueves, agosto 7
Días de verano
viernes, julio 25
Mi luz de luna
Estuviste una vez más demostrando paciencia, demostrando calidez, pero por sobre todo, demostrando ese amor tan grande que te salta por los poros, ese amor que muchas veces no se si merezco. Estuviste aguantando y campeando el temporal; firme, pero dejando que la tempestad te inclinara sin quebrarte nunca, como tus trigos, flexible.
Y cuando la tormenta pasó, de golpe, tus brazos me recibieron como si nada, abiertos, expectantes, solidarios. No hiciste preguntas, solo escuchaste, comprendiste.
Abrazaste a la niña muerta de miedo y abrazaste a la mujer que volvía a casa después de tanto tiempo. A nuestra casa, a nuestra vida, a nuestra historia de amor, juntos. Tus ojos me regalaron esa mirada tan tuya, tan profunda, que dice tanto sin articular palabra y supe una vez más que yo era de ti y tú eras de mi, que éramos uno otra vez, al fin.

